Revista Voces contra la Trata de Mujeres | Proyecto ESPERANZA Adoratrices » Revictimización https://voces.proyectoesperanza.org Revista especializada sobre Trata de Personas y Derechos Humanos Tue, 22 Apr 2014 10:17:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.6.1 “No detectar a la Víctimas de trata, los prejuicios, la instrumentalización o no garantizar sus derechos, contribuye a su revictimización” https://voces.proyectoesperanza.org/%e2%80%9cno-detectar-a-la-victimas-de-trata-los-prejuicios-la-instrumentalizacion-o-no-garantizar-sus-derechos-contribuye-a-su-revictimizacion%e2%80%9d/ https://voces.proyectoesperanza.org/%e2%80%9cno-detectar-a-la-victimas-de-trata-los-prejuicios-la-instrumentalizacion-o-no-garantizar-sus-derechos-contribuye-a-su-revictimizacion%e2%80%9d/#comments Wed, 30 Nov 2011 13:19:33 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=493
  • Todas las personas e instituciones que intervienen con mujeres que han sufrido la trata pueden, consciente o inconscientemente, agravar el daño que han sufrido, provocando su “revictimización”.

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    • Resulta urgente reflexionar de forma crítica y constructiva sobre cómo los diferentes agentes públicos o privados desarrollan su trabajo para mejorar la intervención con las mujeres víctimas de Trata.

     

    • Las mujeres necesitan ser reconocidas como víctima como paso previo a su inserción, pero no la base de su identidad.

     

    • La intervención del Proyecto ESPERANZA parte de una mirada positiva reconociendo la fortaleza, capacidad y valentía de las mujeres para favorecer su proceso de recuperación, empoderamiento y resiliencia.

    Madrid, 30 de noviembre 2011. Esta mañana el Proyecto ESPERANZA ha organizado la jornada “TRATA DE MUJERES: VICTIMACIÓN Y REVICTIMIZACIÓN VS. EMPODERAMIENTO Y RESILIENCIA”, con el objetivo de profundizar y reflexionar sobre los elementos que favorecen la recuperación y desvictimización de las mujeres que han sido objeto de la trata.

    Desde la experiencia de 11 años de trabajo con más de 600 mujeres y el Proyecto ESPERANZA ha congregado más de 150 profesionales para tomar conciencia y deconstruir aquellos estereotipos, prejuicios o formas de intervenir que promueven y propician la cronificación de las consecuencias de la experiencia traumática e impiden la recuperación de la mujer.

    Concepto de víctima, factores de victimización y resiliencia

    Myriam Herrera Moreno, Profesora Titular de Derecho penal de la Universidad de Sevilla ha ofrecido en la ponencia marco las claves que nos ayudan a entender conceptos como “víctima”, “victimización primaria, secundaria y terciaria” y “resiliencia”.

    Herrera aportó una definición de “víctimas” entendiendo por tales a “las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas y mentales o sufrimiento emocional, pérdida financiera, o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los estados miembros, incluido el abuso de poder. Se incluirá a los familiares o personas a su cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimización”.

    Señaló que todas ellas tienen en común la experiencia de haber sufrido adversidad, padecimiento e injusticia y explicó que la búsqueda de una “víctima ideal de Trata” puede generar reproche social si no cumple ese perfil robot y convertirlas en muñecos rotos.

    Es de extrema relevancia para las/los profesionales  que intervienen con las “víctimas”, desde las diferentes disciplinas manejar estos conceptos puesto que su delicada labor es orientar a la “desvictimización”, o mejor aún, a una constructiva “reinserción social de la víctima”. Según Herrera: Este proceso asistencial debe generar resiliencia (capacidad y fuerza restauradora) y debe contribuir a la potenciación (“empoderamiento”) de la persona para que trascienda de un posible nivel de desamparo.    
     

    Intervención con Víctimas: ¿Empoderamiento o Revictimización?

    Respecto a la identificación y acceso a derechos,  Marta González, Coordinadora de Proyecto ESPERANZA señaló que es trascendental “Reconocer a la “víctima” para que pueda dejar de serlo” y que hay que desarrollar y entrenar competencias para  detectar, informar e identificar a estas personas que han sufrido un delito contra los derechos humanos. González añadió que: “en la entrevista con la mujer hay que valorar los indicios según el criterio de máxima protección de la supuesta víctima”.

    González habló desde la experiencia diaria del Proyecto y añadió que es necesario vencer varios obstáculos de forma permanente: Por un lado, las dificultades a las que se enfrenta la mujer como el desconocimiento del idioma, miedo, desconfianza,  impacto de la experiencia traumática, no auto identificación como víctima y sentimiento de culpabilidad. Por otro lado los obstáculos que existen por parte de la estructura, entidades y profesionales como el desconocimiento, falta de formación o sensibilización que generan estereotipos y confunden realidades o la falta de tiempo, recursos y coordinación entre agentes sociales”.

    Cuestionando el perfil de víctima

    Ana Almarza Cuadrado, educadora del Proyecto ESPERANZA cuestionó la posibilidad de ofrecer un único  “perfil de víctima”, ya que “lejos de pensar que este delito sólo lo sufren mujeres inmigrantes, analfabetas, empobrecidas y con pocos recursos personales, la realidad nos ofrece una imagen mucho más compleja. Además, la idea de crear un “perfil robot” puede provocar la invisibilización de otros casos de trata que no encajen en el caso tipo.  

    Almarza defendió un modelo de intervención en el que la mujer es protagonista de su proceso desde la libertad, responsabilidad e individualidad, ya que cada caso es único.

    Almarza señaló: “Nuestro objetivo es ayudar a la mujer a desarrollar sus potencialidades y capacidades, desde un modelo intercultural, igualitario que ofrece soluciones y que reconoce la valía de la mujer en todo momento. Desde el inicio de la intervención partimos de una mirada positiva sobre ellas, reconociéndolas como personas fuertes, capaces, valientes, con problemas concretos en un momento concreto, con proyectos y posibilidades añadió Almarza.
     

    Efectos sobre la Salud y Proceso de Recuperación

    Iskra Orrillo, psicóloga del Proyecto ESPERANZA señaló que el impacto de la experiencia es diferente en cada mujer ya que no todas experimentan el trauma de la misma manera ni cuentan con idénticos recursos personales para salir adelante, también influyen factores  como la duración del hecho traumático o si la relación entre ofensor y la mujer es cercana: familia, amigos, el impacto es mayor.

    La trata puede tener  un impacto en la salud física y sexual de la mujer por medio de dolores de cabeza, trastornos alimenticios, fatiga, mareos, dolores de espalda, abdominales o estomacales, mayores riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y VIH, así como mayores riesgos de embarazos no deseados y abortos forzosos.

    Respecto a los efectos en su salud psicológica las mujeres muestran con frecuencia desconfianza, vergüenza y culpa, además de ver mermada su autoestima. Su discurso puede ser desorganizado o incoherente y no ser capaces  de recordar en detalle  los sucesos traumáticos como consecuencia del trauma sufrido y de alteraciones en los procesos cognitivos. También pueden omitir o falsear información por miedo a las consecuencias, como mecanismo de supervivencia.   

    En algunos casos, han consumido drogas y tienen falta de esperanza en el futuro. Sufren trastornos del sueño, insomnio y pesadillas repetitivas, así como soledad, fobias, ataques de pánico y un estado de alerta constante.

    Desde la el proceso de integración socio laboral:

    Iris Rodríguez, Coordinadora de intervención del Proyecto ESPERANZA señaló las dificultades existentes en el proceso de integración de las mujeres partiendo en primer lugar del desconocimento de la lengua en muchos casos y de  la situación administrativa irregular en la que se encuentran muchas mujeres que han sufrido la trata. También influyen negativamente aspectos como  la desigualdad de género y la discriminación racial.

    Como factores de revictimización Rodríguez denunció los obstáculos a los que se enfrentan diariamente como el hecho de no poder acceder al INEM como demandantes de formación, y el que no son beneficiarias de políticas de ‘discriminación positiva’.

    En las conclusiones de la jornada se reiteró la idea de que la victimización secundaria tiene lugar cuando, por falta de conocimiento y de sensibilización, no se identifica a las víctimas, ni se las atiende de forma específica, quedando sin respuesta las necesidades que estas plantean. También se produce cuando prima el interés por la persecución de los autores del delito y por combatir la inmigración irregular sobre la consideración de la trata de personas como una violación de los derechos humanos, en la que los derechos e intereses de las víctimas no ocupan un lugar central.

    Asimismo, contribuye a la victimización secundaria el que, por temor a que se produzca un uso fraudulento de los mecanismos de protección, se sospeche sistemáticamente y se cuestione la credibilidad y el testimonio de las víctimas.

    Ver el programa completo en: www.proyectoesperanza.org/revictimizacion

     

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    Relatos para la reflexión II https://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion-2/ https://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion-2/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:45 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=391 No es fácil dejar atrás la experiencia traumática cuando tienes que enfrentarte a las miradas, interrogatorios, cuestionamientos y, en ocasiones, crueldad de los que te rodean.

    Desde el Proyecto ESPERANZA queremos ofrecer estos testimonios con el fin de reconocer el valor, fortaleza y lucha que constituye la vida de estas mujeres.

    Una ayuda condicionada

    Cuando yo terminé de contar a la policía lo que me pasó, me dijeron: mira te puedes quedar aquí en España, que nosotros te vamos ayudar, pero tú tienes que ayudarnos a nosotros también para que encontremos a la mujer, porque muchas personas sufren, muchas chicas sufren esta situación. Si nos ayudas a encontrar a la mujer tú te quedas aquí.

    Revictimización

    Tardaron 13 días en coger a la mujer, la policía me decía que necesitaban más información para poder demostrar que es la mujer que me había engañado y me había mandado a la calle, y yo digo ¿qué colaboración quieren si yo les había dicho lo que me había pasado? Pienso que la policía no me creyó, la persona que me había creído era la Fiscal. Me sentía mal, muy mal,  ellos sabían muy bien que lo que estaba diciendo era verdad. Sí, porque después de la denuncia y la investigación han cogido a la mujer haciendo otra vez lo mismo.

    El miedo y la desprotección

    Yo tenía el 100% de confianza en la policía y me sentía segura, pero esto bajó cuando ella se escapó y se fue fuera de España. Yo me pregunto ¿cómo se pudo escapar sin que se dieran cuenta? ¿con qué documentación si la policía se la había quitado? Me sentí muy mal, porque si estuviera dentro de España en la cárcel no pasaría nada, pero si está fuera, y encima en África, me preocupa lo que me puede hacer si la policía me pilla sin papeles y me manda a África. Le tengo miedo, tengo miedo de que me pueda matar. Tengo miedo de lo que le puede hacer a mi familia. Yo no puedo volver a mi país relajada. Estoy muy bien aquí, en Europa, pero a veces estoy confundida porque sé que puede entrar sin que la policía se dé cuenta.

    Sé que me puede pasar algo en cualquier momento. Si se escapó de aquí, puede volver a entrar. Yo no tengo seguridad en ningún lado, ni aquí, ni en África. Cuando yo tengo que salir de casa tomo muchas precauciones. A veces pienso que no quiero pasar todo mi tiempo pensando en esa maldita.

    Victimización secundaria

    Cada vez que la policía en la calle me pide la documentación no me gusta, es un momento muy malo porque me toca contar y decir que soy un testigo protegido, y te preguntan ¿por qué? ¿qué te pasó? A veces miran la hoja de residencia y me preguntan ¿por qué te han dado la residencia por colaborar con la policía? y tienes que contar toda tu historia, que soy una chica traficada, que me engañaron…

    Cuando terminas de hablar con la policía no te vas sonriendo, te vas muy mal. A veces, incluso cuando no te paran pero tú los ves, piensas: ahora me va a tocar contar todo otra vez, hablar más. Lo que quieres es olvidar y tienes que repasarlo cada día.

    Futuro frustado

    Salí del colegio, estaba con mi padre y con mi madre, quería estudiar en España, y luego me encontré con otra vida, un cambio. Pensaba en qué iba a hacer ahora, que no podía estudiar ni nada, pensaba muchas cosas. Veo mi futuro con esperanza, con alegría no, porque yo no sé qué me puede pasar mañana. Tengo una vida muy diferente que los demás, porque cuando tienes un problema así con alguien, te toca morir en cualquier momento. Esto no es un problema simple, es un problema muy grande con ella, con la mujer.

    Veo mi futuro con esperanza, con alegría no, porque yo no sé qué me puede pasar mañana. Tengo una vida muy diferente que los demás, porque cuando tienes un problema así con alguien, te toca morir en cualquier momento. Esto no es un problema simple, es un problema muy grande con ella, con la mujer.

    Mujer camerunesa

     

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    La víctima y los procesos de victimización https://voces.proyectoesperanza.org/la-victima-y-los-procesos-de-victimizacion/ https://voces.proyectoesperanza.org/la-victima-y-los-procesos-de-victimizacion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:26 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=361 Profª Drª Myriam Herrera Moreno
    Profª TU de Derecho penal
    Universidad de Sevilla

    Acercarse al mundo personal de la víctima es un ejercicio de valentía, sea en el nivel analítico, sea en el asistencial. Supone asomarse al foso de los propios miedos, riesgos y debilidades para empatizar con el perdedor.

    Un rechazo innato hacia quienes son “recordatorios vitales de nuestra propia vulnerabilidad” quizá explique, en parte, que hayamos debido de progresar no poco en los procesos de civilización para que los estudios, las normativas y movimientos sociales victimológicos se hayan intensificado hasta el inédito nivel que hoy alcanzan. Como unidad científica, la víctima ha dejado de ser una “cenicienta disciplinar” para auparse a un genuino predominio extensivo. Es precisamente esa entusiasta movilización mutidisciplinar la que hoy nos permite acercarnos, con el máximo rigor e información, al complejísimo mundo de las víctimas.  

    Comenzamos así, a hablar de víctimas, victimarios, y procesos de victimización. El gran victimólogo Antonio Beristain advierte que ese giro terminológico tiene un enorme valor simbólico: se trata de hacer trascender que el preciso protagonismo científico reside en la víctima, en su plena y central humanidad. Además de esta dimensión simbólica, el protagonismo de la víctima nos conduce a logros objetivos propios en el terreno de la comprensión, prevención y asistencia.  

    La víctima: Las claves conceptuales son las de adversidad, padecimiento e injusticia.

    Existe, en primer lugar, una víctima social ligada a la exclusión y carencialidad. Las cuales sufren pobreza, desamparo, marginalidad cultural, y son el eslabón más frágil de la injusta cadena de la desigualdad humana.

    Podemos hablar, en segundo lugar, de la víctima del delito. Esta víctima ha sido objeto de un abuso criminal, tipificado y admitido formalmente como injusticia en una legislación penal. El fundamento jurídico sobre el que irremisiblemente se basa la intervención penal es de carácter público, de sentido preventivo, en absoluto personalista ni victimal. Por ello, la acción victimológica va mucho más lejos que la muy limitada acción de la justicia punitiva.  

    En último término, podemos hablar de víctimas de infortunios naturales o tecnológicos, como enfermedades, accidentes y catástrofes. No sin razón, Mendelssohn, pionero de la Victimología, incluía a estas víctimas, a todas las víctimas concebibles, refundidas en una única categoría de seres humanos dañados y, por ello, con problemáticas comunicables.

    Sin embargo, la amplia visión mendelsohniana no triunfó en los primeros foros criminológicos, estimándose en exceso ambiciosa, difusa y, por ello, poco operativa.

    En la Declaración sobre los principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y de Abuso de Poder. Asamblea General de las Naciones Unidas, 1985, la víctima fue conceptuada, por vez primera en un documento internacional:

    “Se entenderán por víctimas las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas y mentales o sufrimiento emocional, pérdida financiera, o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los estados miembros, incluido el abuso de poder. Se incluirá a los familiares o personas a su cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimización”.

    En este referencial texto, identificamos a la víctima criminal (pero también a las víctimas de abuso de poder, incluso si no está reconocida en algún régimen autoritario) víctima individual o colectiva, (incluyéndose aquí a las víctimas de crímenes contra la comunidad internacional, delitos de lesa humanidad, víctimas de genocidio, violaciones de guerra y trata de seres humanos, reclutamiento de niños-soldado etc); a víctimas perjudicadas civiles, aunque no hayan sido objeto inmediato del delito (con plena significación procesal) y víctimas indirectas (los familiares de la víctima, que la superviven o acompañan en el sufrimiento); en último término, a la llamada, en Victimología, víctima buena samaritana, es decir, a aquella que sufre victimización cuando acude en legítimo auxilio defensivo de otra víctima en grave peligro.

     

     

     

    Niveles de victimización. La victimización se califica según tres niveles de impacto:

    • Victimización Primaria: la sufrida por la víctima a consecuencia de la originaria agresión o injusticia  criminal. Estudiamos aquí entre otros factores:
      • La interacción víctima-victimario, la “pareja penal”, y sus relaciones de complementariedad, las relaciones de poder, la actitud de la víctima, la retroalimentación o escalada de las situaciones victimizantes, el impacto de los llamados ciclos de victimización.
      • Identificación y evaluación de factores de riesgo y desamparo victimal. Hablaremos, así, de vulnerabilidad personal (referida a riesgos individuales psico-bio-sociales, así: la falta de habilidades sociales, la diferencia cultural, el analfabetismo, la inmadurez o la minusvalía), vulnerabilidad relacional (debida a un acentuado diferencial de poder) o vulnerabilidad contextual (es un contexto victimógeno el factor de desamparo).
      • En los últimos estudios se identifican carreras de victimización. En estas vidas poli-victimizadas (Finkelhor) la acumulación de adversidades genera auténticas escaladas de abuso e injusticia.  
    • Victimización Secundaria: victimización añadida, subsecuente a la primaria, que padece la víctima normalmente al ser estigmatizada, culpada o rechazada en contacto con las instituciones (policía, operadores jurídicos, asistentes) o con el marco social de reacción (medios de comunicación, comunidad, entorno de la víctima). Aquí la víctima sufre fundamentalmente por dos factores:
      • Porque es instrumentalizada al cumplimento de otros fines que transcienden su humanidad (la enloquecedora lógica judicial, la no menos utilitaria lógica de las audiencias en pos de la víctima noticiable).
      • Porque se activan mecanismos soterrados de inculpación y rechazo social: la víctima comporta el valor simbólico de recordarnos nuestra propia fragilidad; si la culpa reside en ella (su actitud fue reprochable, ella se lo buscó), puede neutralizarse la percepción de amenaza personal, como bien lo estudiara Lerner. En ocasiones, la excusa viene servida por la condición o conducta no convencional de la víctima: si esta no se adecua a unos patrones de idealidad (Christie) será fácil condenarla y estigmatizarla. Es el caso de víctimas toxicómanas, prostitutas, de culturas que nos resultan ajenas, etc.
    • Por último, hablaremos de victimización terciaria, que ha sido relacionada con tres temáticas distintas:
      • La victimización del penado, objeto de excesos punitivos y erosión prisionalizadora.
      • La que se sufre de modo vicarial o indirecto (mediante imágenes televisivas o cuando se es testigo de una victimización violenta).
      • La que sufre la víctima al construir obsesivamente su identidad en torno a la victimización. Este aspecto es de extremarelevancia para los asistentes de víctimas, cuya delicada labor es orientar a la “desvictimización”, o mejor aún, a una constructiva “reinserción social de la víctima” (García Pablos de Molina). Ahora bien, se trata de un proceso gradual que en absoluto debe convertirse en un procedimiento formulario y maquinal donde haya de satisfacerse la forzada obligación de “dejar de ser víctima”. Este proceso asistencial debe generar resiliencia (capacidad y fuerza restauradora) y debe contribuir a la potenciación (“empoderamiento”) de la víctima para que trascienda de un posible nivel de desamparo.    

    En esa labor no solo debe estar comprometida la asistencia, sino, ciertamente, la sociedad al completo. Por eso es tan relevante la tarea de prevención victimal:

    • Prevención victimal primaria: estrategias de sensibilización y toma de conciencia social, dirigidas a la población en general. Son vitales, pero su uso debe ser cauteloso para que no se genere alarma cívica.
    • Prevención victimal secundaria: dirigida a personas que portan factores de vulnerabilidad. La idea es intervenir con estas víctimas potenciales para reforzarlas, informarlas y facilitarles capacidades de afrontamiento específico. También esta tarea esmuy comprometida, porque su abuso puede llevar a que la persona se sienta reprochada, estigmatizada por característicasde riesgo que ella no controla.
    • Prevención victimal terciaria: alguien que ha sido victimizado puede ver incrementado el riesgo de volver a sufrir una victimización de la misma naturaleza. Muchos factores contribuyen a ello, pero destaca la explicación de la llamada victimización-potenciadora (Tseloni, Pease et al). Si las circunstancias se mantienen, el infractor tiene motivos adicionales para reincidir con la misma víctima cuyas carencias conoce y con la que su plan ya tuvo éxito. Las estrategias terciarias impiden la re-victimización, proporcionando ostensibles instrumentos de renovación personal y situacional, de modo que el victimario capte los cambios y desista de un nuevo intento.

     

    Es mucho lo que queda por andar y lo que podemos aportar a las víctimas, pero mucho más es lo que ellas nos ofrecen: la profunda humanización, la recuperación del sentido social de una comunidad que, abismada en sus asuntos, como nos recordara Beristain, pasa de largo, como aquel fariseo en la victimológica parábola del Buen Samaritano.

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    El camino de la desvictimización https://voces.proyectoesperanza.org/el-camino-de-la-desvictimizacion/ https://voces.proyectoesperanza.org/el-camino-de-la-desvictimizacion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:26 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=379 En esta sección ofrecemos un resumen extraído de la crónica de la sesión “Etiqueta de víctima” celebrada el día 6 de julio en el contexto de las Conferencias Internacionales organizadas por la GAATW (Alianza Global contra la Trata de Mujeres) tituladas Beyond borders: trafficking in the context of migrant, labour and women´s Rights, celebradas en el año 2010 en Bangkok, Tailandia.

    Las ponentes que se hicieron cargo de esta sesión fueron: Julie Ham, del Secretariado Internacional de la GAATW; Warunee Chaiwongkham, del Programa de Autocapacitación para Mujeres Migrantes SEPOM (Tailandia); Iris Rodríguez, de Proyecto ESPERANZA (España); y Noushin Khushrushahi (Canadá).

    http://www.gaatw.org/publications/IMCC2010_Report.pdf.

    (La traducción al castellano es de Pablo Calero).

    Julie Ham (SI GAATW) inauguró la sesión con una presentación titulada “Trascendiendo fronteras: análisis de los vínculos entre la trata y el género” (Beyond borders: exploring links between trafficking and gender). Una de las principales observaciones del documento de trabajo es que los discursos “anti-trata” aún siguen descansando en gran medida sobre ideas relacionadas con la vulnerabilidad de las mujeres, y no con sus derechos. Además, dichos discursos suelen percibir la vulnerabilidad como una parte inherente de la naturaleza de la mujer, en lugar de como un resultado del contexto de la persona. Actitudes como estas pueden conducir a que las medidas contra la trata sean más perjudiciales que beneficiosas.

    Tanto los ponentes como los participantes debatieron sobre la forma en la que etiquetas como “víctima” o “persona objeto de trata” pueden acarrear consecuencias sociales tangibles (como habladurías, estigmas, desprestigio), consecuencias  económicas (tales como la predisposición de los empleadores hacia las personas objeto de trata) y consecuencias emocionales (por ejemplo, un aumento de la sensación de soledad, desesperanza, etc.). Algunos participantes señalaron que las etiquetas pueden mermar significativamente –entre otras capacidades– el poder, la autonomía, la dignidad y la seguridad de las personas.

    Las denominaciones como “víctima” o “persona objeto de trata” suelen, además, estar asociadas con servicios sociales de asistencia y apoyo ya que, en ocasiones, las mujeres solo pueden solicitar apoyo si aceptan ser identificadas o “etiquetadas” como víctimas. Por ende, es necesario sopesar si la prestación de asistencia social a personas objeto de trata compensa las posibles consecuencias sociales que puede generar.


    Sin embargo, Sarah Hunt (GAATW, Canadá) y Noushin (Canadá) señalaron que identificar a las personas como víctimas también puede capacitarlas cuando ello les permite revelar el abuso como una violación de sus derechos en lugar de como una situación socialmente aceptada.

    Los/las ponentes y los/las participantes debatieron también sobre los usos estratégicos de la “etiqueta de víctima”. Cuando las etiquetas van asociadas con dinero o recursos –es decir, cuando solo se permite a las mujeres acceder a recursos si acceden a ser etiquetas de una determinada manera– algunas de ellas optan por aceptar temporalmente una denominación impuesta para
    beneficiarse de ayudas como casas de acogida, o bancos de alimentos, o acceder a la regularización de su situación como inmigrante. Noushin Khushrushahi (Canadá) bautizó este fenómeno como “victimización estratégica”.

    John Gee (Transient Workers Count Too, Singapur) añadió que los medios prefieren las ideas simplistas sobre víctimas a las historias positivas sobre migrantes: “La gente se siente cómoda al tratar con víctimas porque siempre resulta más sencillo recurrir a lo fácil, y verlas como personas suscita un gran número de preguntas complejas”.

    Iris Rodríguez (Proyecto ESPERANZA) también puso de relieve el hecho de que las etiquetas conllevan diferentes graduaciones: por ejemplo, las mujeres tienden a considerar que las denominaciones de “persona objeto de trata” son excesivamente estigmatizantes, mientras que las de “víctima de violencia” pueden ser, en términos sociales, más aceptables y acarrear menos
    consecuencias. Iris reflexionó sobre cómo unos antecedentes de trata pueden resultar problemáticos para la mayoría de los empleadores. En respuesta a esta situación, Proyecto ESPERANZA dedica gran cantidad de tiempo a analizar y elaborar con las mujeres cómo responder a las preguntas de los empleadores sobre su pasado y “gestionar” sus experiencias ante distintas audiencias.

    Warunee Chaiwongkham, del SEPOM, compartió sus experiencias como mujer objeto de trata y relató cómo debió esforzarse en su comunidad para superar tanto la propia vivencia como el estigma y la vergu ̈enza que sufrió en su entorno. Ella y otros miembros del SEPOM pusieron de manifiesto que las etiquetas de víctima no reflejan la verdadera identidad, potencial y  humanidad de las personas.

    Las etiquetas pueden interferir en el derecho a la dignidad y a la privacidad de las personas objeto de trata. Desde SEPOM exigieron sensibilidad y discreción a la hora de identificar a personas que han sufrido la trata y garantías de que los procesos de identificación no amenacen la dignidad de los individuos.

    Todos los debates de las sesiones recalcaron el esfuerzo emocional y cognitivo que requiere la recreación de la identidad del individuo tras la vivencia de la trata y la resistencia a identidades “victimizantes” por parte de los demás (la comunidad, los servicios sociales, etc.). Para poder recuperase del trauma de la trata, acceder a recursos, y reintegrarse en la sociedad, las mujeres deben aprender a encontrar sentido a su propia experiencia y a “reconstruir” su historia protegiendo sus intereses y
    su seguridad (es decir, aprender a preservar su privacidad).

    Sabita, de Kolkata Sanved (India), habló sobre cómo la terapia de danza le ayudó a recobrar su identidad: “En la mayoría de los casos las personas como yo, las víctimas, no pueden expresarse con palabras, pero afortunadamente la danza no requiere este tipo de expresión”.

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    Una mirada victimizante https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-victimizante/ https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-victimizante/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:22 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=402 Las instituciones que trabajamos con las víctimas, intervenimos e interferimos en los procesos de recuperación o revictimización de las mujeres. Por este motivo, desde el Proyecto ESPERANZAqueremos tomar consciencia de qué miradas, proyecciones o actitudes frente a las mujeres cronifican y agravan el daño sufrido provocando una victimización secundaria.
    • Si miramos a las mujeres como personas débiles, indefensas, frágiles y vulnerables,

    nuestra intervención será salvacionista.

    • Si exigimos que dejen atrás su identidad como mujeres y asuman nuestros roles y modelos, o si juzgamos sus procesos migratorios,

    nuestra intervención será denigrante y culpabilizadora.

     

    • Si nuestra mirada es etnocéntrica, si rechazamos e infravaloramos las diferencias culturales, si juzgamos sus costumbres y religiones, si no valoramos y reconocemos lo que aporta su cultura,

    nuestra intervención será discriminatoria.

    • Si miramos a las mujeres como imprudentes, ignorantes y provocadoras,  

    nuestra intervención será victimizante.

     

    • Si nuestra mirada se focaliza en la experiencia traumática vivida sin tener en cuenta otras dimensiones y potencialidades,

    nuestra intervención será estigmatizante.

    • Si no propiciamos que las mujeres tomen sus decisiones, si no confiamos en su capacidad para encontrar sus propias soluciones,

    nuestra intervención será pa-maternalista.

     

    • Si pensamos que no podemos aprender nada de las mujeres, si nuestra actitud frente a ellas no es de apertura y consideramos que en nuestra experiencia podemos encontrar un modelo que las defina,

    nuestra intervención será desde el prejuicio.

    • Si esperamos que las mujeres que han vivido una experiencia traumática sean sumisas, negativas, depresivas, coherentes con su historia, dispuestas a colaborar en todo momento, y que muestren un profundo malestar,

    nuestra intervención parte de un ideal que no existe.

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    Nuestro objetivo: LA DESVICTIMIZACIÓN https://voces.proyectoesperanza.org/nuestro-objetivo-la-desvictimizacion/ https://voces.proyectoesperanza.org/nuestro-objetivo-la-desvictimizacion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:07 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=335 El objetivo fundamental del presente artículo es reflexionar sobre cuáles son los elementos que favorecen la desvictimización de las mujeres víctimas de la trata. Para ello el Proyecto ESPERANZA quiere aportar su experiencia de trabajo con las mujeres para tomar conciencia y deconstruir aquellos ideales, prejuicios o factores subjetivos que promueven y propician la revictimización.

    ¿Quién es víctima de trata?

    El concepto de “víctima” no siempre ha sido pacífico, la Sociedad Española de Victimología defiende un concepto amplio, entendiendo por tal: “toda persona que haya sufrido personalmente, de modo directo o indirecto, las consecuencias de un hecho delictivo, haya sido declarada formalmente o no como tal la existencia del mismo por parte de un órgano jurisdiccional. En un sentido más extenso también son consideradas víctimas las personas que hayan sufrido los efectos de una guerra, enfrentamiento armado, catástrofe natural o accidente”.

    En el año 2000 la Comunidad Internacional definió por primera vez el delito de trata de personas con fines de explotación, a través el Protocolo de Naciones Unidas Para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Palermo 2000. Esta definición recoge tres elementos como integrantes del delito: acciones, medios y fines. Años después el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos, Varsovia 2005, amplía dicha definición, añadiendo que: “Por ‘víctima’ se entenderá toda persona física que sea objeto de trata de seres humanos según se define en el presente artículo”.

    “Víctima de trata” será por tanto cualquier persona que haya sido captada, trasladada, recibida o alojada (acciones), por medio de amenazas, coacciones, violencia física o psicológica, engaño, abuso de su situación, u otros (medios), con el fin de someter a esa persona a explotación (fines), sea en el sector que sea, y con independencia de cuál sea su situación administrativa en el país (nacional, extranjera, regular o irregular). No es necesario para que haya tenido lugar el delito que se hayan cruzado  fronteras internacionales, que los autores del delito formen parte de una organización criminal, ni que la explotación haya sido efectiva, puesto que basta con la mera intención de explotar a la persona para que el delito se haya consumado.

    En la práctica, de cara a la identificación de la víctima, y con el fin de ofrecerle apoyo, asistencia, protección y acceso a sus derechos, es fundamental entender y reconocer que la persona que ha sufrido la trata es “víctima” por el hecho de haber sufrido el hecho traumático, con independencia de que lo denuncie o no, y, por lo tanto, al margen de que se inicie o no un proceso penal.

    Asimismo, sería vital reconocer en los casos de trata que no solo hay que tener en cuenta la situación y las necesidades de las víctimas directas, sino también las de las víctimas indirectas, principalmente familiares que se encuentran en el país de origen y que sufren también las consecuencias del delito.

    Perfil de víctima

    Una de las preguntas que con más frecuencia nos formulan es: “¿Cuál es el perfil de la mujer víctima de la trata?” Desde nuestra experiencia de trabajo, tras llevar casi doce años ofreciendo apoyo integral a más de 600 mujeres que han sufrido esta violación de derechos, respondemos provocando frecuentemente el desconcierto de nuestros/as interlocutores/as, cuestionando que exista un perfil o prototipo de “víctima de trata”.

    Sí podemos afirmar, de acuerdo con algunas corrientes de la victimología, que el proceso de victimación es un fenómeno complejo en el que hay que considerar y tener en cuenta tanto factores de carácter individual, como social y cultural. En ese sentido, es relevante identificar, por un lado, posibles factores de riesgo, aquellos que pueden favorecer el que una persona tenga más probabilidades de convertirse en víctima de este delito, y, por otro lado, factores de vulnerabilidad, que hacen que una persona que ha sufrido este hecho traumático pueda quedar más afectada psicológicamente que otra ante los mismos hechos.

    Victimación, factores de riesgo y de vulnerabilidad

    Así, por ejemplo, factores individuales como la edad o el género actúan como factores de riesgo en la medida en que siendo mujer y siendo joven tiene mayor posibilidad de convertirse en víctima del delito, según las estadísticas a nivel internacional; esto no se debe a una casualidad, sino a una causalidad o relación causa-efecto. También el hecho de pertenecer a un grupo social marginado o estigmatizado, o el hecho de no contar con una estructura familiar y/o social de apoyo pueden exponer a una persona a una mayor probabilidad de sufrir el delito.   

    Por otro lado, en nuestro contacto diario con las mujeres beneficiarias del Proyecto, confirmamos que el impacto de la experiencia es diferente en cada una de ellas y que ni todas experimentan el trauma de la misma manera, ni cuentan con idénticos recursos personales para salir adelante.

    La duración del hecho traumático, que puede haber sido más o menos prolongada, desde situaciones en que la mujer ha sido identificada habiéndose consumado el delito, pero antes de haber sufrido la explotación, hasta casos en los que una mujer puede haber permanecido en situación de esclavitud, sufriendo explotación, violencia y control ambulatorio durante varios años, es otro de los aspectos que hay que tener muy presente.

    Especialmente relevante, en relación con el proceso de victimación, es la relación existente entre el ofensor y la víctima. No tiene el mismo impacto sobre la persona el hecho de que el agresor/a (quien capta, traslada y/o explota) sea alguien desconocido para la víctima, de fuera de su entorno familiar y social que, por el contrario, sea alguien cercano, incluso parte de su propia familia o red social. La quiebra de la confianza y la autoestima en el segundo caso suele ser mucho mayor.

    Reconocimiento como víctima para que deje de serlo

    En el Proyecto ESPERANZA, desde el primer momento en el que contactamos con una mujer que ha sufrido la trata, nuestro objetivo es identificarla como víctima y atenderla de forma especializada, intentando dar una respuesta integral a sus necesidades con el fin de apoyar su recuperación a nivel físico, psicológico y emocional, para que, quien fue en un determinado momento de su vida víctima de un delito, pueda dejar de serlo, superar la experiencia e incluso, en la medida de lo posible, salir fortalecida de la misma.
     

    Exposición a una victimización secundaria 

    Nos preocupa que, a pesar de que en la última década se han producido avances importantes en España, en muchos sentidos, lejos de estar apoyando la recuperación y el restable cimiento de las víctimas de trata, tanto a nivel físico como psicológico y emocional, estas se sigan viendo expuestas a una victimización secundaria por parte de los diferentes actores que intervienen tras la comisión del delito.

    Dicha victimización tiene lugar cuando, por falta de conocimiento y de sensibilización, no se identifica a las víctimas, ni se las atiende de forma específica, quedando sin respuesta las necesidades que estas plantean. También se produce cuando prima el interés por la persecución de los autores del delito y por combatir la inmigración irregular sobre la consideración de la trata de personas como una violación de los derechos humanos, en la que los derechos e intereses de las víctimas no ocupan un lugar central. Asimismo, contribuye a la victimización secundaria el que, por temor a que se produzca un uso fraudulento de los mecanismos de protección, se sospeche sistemáticamente y se cuestione la credibilidad y el testimonio de las víctimas.

    Otros aspectos, como el tratamiento de los hechos por parte de algunos medios de comunicación de forma morbosa y amarillista, contribuyen a la estigmatización de las mujeres que han sufrido la trata y no favorecen su recuperación.

    Resulta urgente y vital llevar a cabo una reflexión honesta y profunda sobre el modo en que estamos interviniendo con las víctimas de trata, tanto desde los diferentes ámbitos de la Administración Pública, como desde la sociedad civil, con el fin de cuestionarnos si estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para favorecer la superación de la experiencia traumática por parte de las víctimas y no su cronificación.

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    Intervención, Ética y Justicia https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-etica-y-justicia/ https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-etica-y-justicia/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:01 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=330 En este monográfico queremos reflexionar acerca de cómo desarrollamos nuestro trabajo aquellos y aquellas agentes o actores que intervenimos, de una u otra manera, con personas que han sufrido la trata con fines de explotación, con el propósito de hacer un ejercicio de introspección que nos permita cuestionar de forma constructiva y mejorar nuestra intervención.  

    Con este objetivo queremos enfatizar en el compromiso que debemos asumir todos los/las agentes que intervenimos con las mujeres víctimas de trata para, en primer lugar,identificarlas como tal, reconociendo lo que este status implica ofreciendo y atendiendo sus necesidades específicas, al mismo tiempo que deconstruimos aquellos prejuicios que, lejos de repudiar el delito y a su autor, y de proteger a la víctima, la culpabilizan y perpetúan en su dolor, propiciando otras formas de victimización que impiden una recuperación real y efectiva.

    En este sentido afirmamos que la justicia con las víctimas interpela a todas las instituciones que intervenimos o tomamos contacto con las mujeres: la atención médica y psicológica, el acompañamiento socioeducativo, el sistema jurídico-penal…, y trasciende el cumplimiento de los protocolos, procedimientos de intervención y/o aplicación de las leyes, implicando un
    cuestionamiento de nuestro propio trabajo y nuestra ética frente a quien ha sufrido el delito,tomando consciencia de que las declaraciones repetidas, los juicios tardíos, el cuestionamiento de la forma de vida de la víctima, la puesta en duda de su testimonio…suponen un maltrato institucional que puede incrementar el daño psicológico o prolongar las secuelas que se pueden haber producido por la experiencia vivida.

    La justicia que reivindicamos habla también de la libertad de la mujer para vivir su experiencia traumática, sin que tenga que responder a lo que, fundamentado en prejuicios, pensamos que debe sentir, expresar o incluso ser una víctima, como si se tratara de un único ente homogéneo.

    Esta otra mirada reconoce la individualidad de la mujer y sus derechos; permite descubrir sus potencialidades, capacidades y posibilidades de emprender un futuro en igualdad de condiciones.

    Esta justicia trae consigo una mirada crítica y autocrítica que permite aventurarnos al abismo de nuestras inseguridades, interpela el orden y la seguridad de nuestras sociedades desarrolladas, supone admitir también la evolución de la esclavitud.
    Solo siendo conscientes de esto es posible lograr que las mujeres que han sufrido la trata dejen de ser víctimas y puedan retomar las riendas de su vida, alcanzando una desvictimización beneficiosa para ellas y para la sociedad.

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    Jornada Trata de Mujeres | Victimización y Revictimización VS Empoderamiento y Resiliencia. https://voces.proyectoesperanza.org/jornada-trata-de-mujeres-victimizacion-y-revictimizacion-vs-empoderamiento-y-resiliencia/ https://voces.proyectoesperanza.org/jornada-trata-de-mujeres-victimizacion-y-revictimizacion-vs-empoderamiento-y-resiliencia/#comments Wed, 16 Nov 2011 18:38:52 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=468 Consulta el Programa e inscríbete en www.proyectoesperanza.org/revictimizacion

    Se entregará un ejemplar a todos los asistentes del número 11 y 12 de la revista Voces, Contra la Trata de Mujeres

    La jornada está dirigida a agentes públicos y privados que por su trabajo intervienen o pueden entrar en contacto con la realidad de la trata y a través de la jornada nos proponemos los siguientes objetivos:

    • Reflexionar y desarrollar una mirada autocrítica acerca del trabajo que desarrollamos todos los agentes que intervenimos con personas que han sido objeto de trata para mejorar nuestra intervención.
    • Tomar consciencia  y superar prejuicios, estereotipos, actitudes y planteamientos que culpabilizan a la mujer y propician una victimización secundaria que obstaculiza  su  recuperación real y efectiva.
    • Profundizar en el concepto de Resiliencia como proceso dinámico que depende no sólo de los factores personales de la víctima, sino también de que exista un entorno favorable y de que la intervención de los distintos agentes sea capaz de favorecer la autonomía y las condiciones que permitan a la persona desarrollar todas sus capacidades y fortalezas.

     

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