Revista Voces contra la Trata de Mujeres | Proyecto ESPERANZA Adoratrices » Intervención https://voces.proyectoesperanza.org Revista especializada sobre Trata de Personas y Derechos Humanos Tue, 22 Apr 2014 10:17:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.6.1 Evaluación de impacto: construyendo posibilidades https://voces.proyectoesperanza.org/evaluacion-de-impacto-construyendo-posibilidades/ https://voces.proyectoesperanza.org/evaluacion-de-impacto-construyendo-posibilidades/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:54:01 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=686 Medir el impacto de nuestro trabajo de intervención con personas debería ser una prioridad y no un lujo. Casi nada de lo que hacemos en nuestras relaciones de ayuda es inocuo: lo que no sabemos a ciencia cierta es cuánto de ello es transformador, ni en qué medida.

La evaluación de impacto del Proyecto Esperanza es un intento formal y estructurado de identificar cuánto de lo que queríamos hacer ha resultado y en qué términos ha resultado años después. Para poder plantearse una evaluación de impacto hay que presuponer que se han cumplido previamente ciertos pasos. Primero de todo, es necesario tener claramente identificado qué era lo que se pretendía hacer. Esto requiere tener adecuadamente documentado un proyecto -hay quien habla de “teoría del cambio” o simplemente, de elaborar una predicción (feedforward) lo más detallada posible-. Sin predicción, toda la información que recabemos no podrá ser correctamente valorada. Si no sabemos qué es lo que queríamos, lo que sea que ocurra lo hará por puro movimiento sin sentido de dirección.

Y, en segundo lugar, recabar esta información implica sobre todo que las mujeres informantes estén accesibles, que los lazos generados con ellas se hayan mantenido lo suficiente como para que quieran recuperar la experiencia. Esto, en sí mismo, ya ha sido un logro. Su alegría y satisfacción al colaborar en los grupos de trabajo también ha sido un aprendizaje inesperado. Hemos encontrado una forma de dar participación que ha dignificado y empoderado a las mujeres.

Finalmente, hemos aprendido a cuestionar el planteamiento mismo de intervención–impacto, puesto que fuerza la comprensión del efecto de la intervención como una relación causa–efecto, mientras que las personas no operan como las bolas de un billar, en el que una percusión concreta lleva siempre a las mismas “carambolas” predeterminadas. Nuestra intervención impacta, pero no hace sino sumar, y en ocasiones restar, en un conjunto enorme de otros impactos. Hemos pasado de pensar en términos de “evaluación” a pensar en términos de “ecología”. Esto no quiere decir que no “sirva”, sino que su utilidad tiene más que ver con “aumentar posibilidades” (inmanencia) que con una relación causa-efecto.

Con todas estas claves y algunas más (teoría del cambio, lazos generados, ecología), hemos explorado, junto a cerca de treinta mujeres, el impacto de nuestra intervención. No queremos aquí repetir las conclusiones publicadas, sino compartir o enfatizar alguna reflexión concreta: nuestro trabajo opera y fructifica en un ecosistema de derechos.

Podemos seguir trabajando por sus derechos, pero necesitamos leyes efectivas que los reconozcan; podemos seguir capacitando para el mundo laboral, pero necesitamos que haya posibilidades efectivas de encontrar trabajo; podemos seguir luchando por su recuperación física y mental, pero necesitamos acceso creciente, y no menguante, a recursos básicos de salud.

Las mujeres víctimas de trata son una frontera crítica en la que defender los derechos humanos de toda la población. Su situación de vulnerabilidad no es un efecto secundario, algo que nos es relativamente ajeno, sino esencial y crítico para nuestro capital ético y de derechos. Las mujeres nos prestan el servicio de batallar, sufrir y mantener una línea de defensa moral frente a la esclavitud, la corrupción, la mercantilización de lo social, y de esa batalla suya nos beneficiamos todos.

La evaluación de impacto nos ha dado la foto de una estructura generadora de injusticia que ha avanzado estos años. También nos ha dado testimonio de fortalezas increíbles de las que aprendemos para seguir resistiendo.

Antonio Rivas
Coordinador de Formación y Gestion-Proyecto ESPERANZA

Revisión editorial: Maite Barrera

 

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Grado satisfacción de las mujeres https://voces.proyectoesperanza.org/grado-satisfaccion-de-las-mujeres/ https://voces.proyectoesperanza.org/grado-satisfaccion-de-las-mujeres/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:44 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=428 Los servicios que ofrece el Proyecto ESPERANZA quieren fomentar la capacidad de resiliencia de las mujeres. Por este motivo, respondiendo a los criterios de calidad del Modelo EFQM, medimos, desde mediados de 2010, el grado de satisfacción de las mujeres tanto en los servicios residenciales como ambulatorios.

La muestra que podemos ofrecer es de 18 mujeres que hasta el momento han dado su opinión.

 

En base a los resultados de las encuestas las mujeres reflejan un elevado grado de satisfacción con la calidad de atención recibida, alcanzando el nivel más alto por el 67% de las encuestas y una nota media de 4,56 sobre 5.

Valoración del Equipo

Los resultados de las encuestas indican que las mujeres, en general, están satisfechas con el personal del Proyecto y el nivel de compromiso que adquieren con ellas tal y como se recoge en los siguientes gráficos:

Otros datos de interés
Otros puntos interesantes que revelan las encuestas son aquellos relacionados con las instalaciones y necesidades básicas cubiertas por el Proyecto, siendo estos aspectos muy valorados por el 67% y 66% respectivamente; algo menos valorado son las normas y horarios establecidos en las casas de acogida (58%).

Finalmente, la mayoría de las mujeres otorgan la misma relevancia a las instalaciones y a la labor que desempeña el equipo como la atención, información y trato recibido.

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Intervención, Recuperación y Resiliencia https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-recuperacion-y-resiliencia/ https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-recuperacion-y-resiliencia/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:28 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=409 En nuestro número anterior de Voces incidíamos en el reconocimiento de la víctima y en la identificación de esta comopunto de partida y condición indispensable para la desvictimización, así como en el relevante papel que cumplimos las instituciones para propiciarla. En esta misma línea, a lo largo de estas páginas, queremos profundizar y avanzar en el proceso de desvictimización, añadiendo que este puede ir más allá de la recuperación de la mujer implicando también un crecimiento y fortalecimiento de la persona a través de la superación de la experiencia traumática en el fenómeno que se conoce como resiliencia.

Esta es una capacidad inherente en la persona y es más común de lo que hasta el momento se ha considerado tanto desde la psicología como de la intervención social.

La capacidad de las mujeres para proyectarse hacia el futuro, para generar esperanzas realistas y positivas, para tornar la vivencia traumática en bagaje e interpretarlo como forma de superación, es evidente y palpable en el día a día con aquellas que han sufrido una experiencia de trata. Y con frecuencia sorprende o descoloca a quienes no esperan que la que ha sido víctima de determinadas atrocidades pueda no solo sobrevivir salvaguardando su integridad, sino dotar de sentido a esta experiencia y a la propia vida.

No obstante, la resiliencia es un proceso dinámico que está sujeto a factores que dependen de la mujer y de su trayectoria vital y a factores que tienen que ver con el entorno, tales como las posibilidades de integración y el apoyo con el que pueda contar en su proceso de recuperación. En este último punto es en el que debemos tomar conciencia de la función crucial que desempeñamos quienes directa o indirectamente actuamos e intervenimos en su proceso de recuperación.

Para conocer cuál debe ser la línea de actuación de las instituciones debemos tener en cuenta que, quien ha padecido un delito de trata, es únicamente víctima en tanto acreedora de unos derechos por la agresión que ha sufrido; pero su condición no se agota en aquel hecho pasado concreto, sino que en sí alberga otras dimensiones, fortalezas y facultades de prospección y desarrollo que han de ser reconocidas por quienes las acompañamos, para favorecer su autonomía y empoderamiento y propiciar las condiciones para que emerjan dichas capacidades y que al ser redescubiertas por ellas resurjan de las cenizas como el Ave Fénix.
 

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Una mirada victimizante https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-victimizante/ https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-victimizante/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:22 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=402 Las instituciones que trabajamos con las víctimas, intervenimos e interferimos en los procesos de recuperación o revictimización de las mujeres. Por este motivo, desde el Proyecto ESPERANZAqueremos tomar consciencia de qué miradas, proyecciones o actitudes frente a las mujeres cronifican y agravan el daño sufrido provocando una victimización secundaria.
  • Si miramos a las mujeres como personas débiles, indefensas, frágiles y vulnerables,

nuestra intervención será salvacionista.

  • Si exigimos que dejen atrás su identidad como mujeres y asuman nuestros roles y modelos, o si juzgamos sus procesos migratorios,

nuestra intervención será denigrante y culpabilizadora.

 

  • Si nuestra mirada es etnocéntrica, si rechazamos e infravaloramos las diferencias culturales, si juzgamos sus costumbres y religiones, si no valoramos y reconocemos lo que aporta su cultura,

nuestra intervención será discriminatoria.

  • Si miramos a las mujeres como imprudentes, ignorantes y provocadoras,  

nuestra intervención será victimizante.

 

  • Si nuestra mirada se focaliza en la experiencia traumática vivida sin tener en cuenta otras dimensiones y potencialidades,

nuestra intervención será estigmatizante.

  • Si no propiciamos que las mujeres tomen sus decisiones, si no confiamos en su capacidad para encontrar sus propias soluciones,

nuestra intervención será pa-maternalista.

 

  • Si pensamos que no podemos aprender nada de las mujeres, si nuestra actitud frente a ellas no es de apertura y consideramos que en nuestra experiencia podemos encontrar un modelo que las defina,

nuestra intervención será desde el prejuicio.

  • Si esperamos que las mujeres que han vivido una experiencia traumática sean sumisas, negativas, depresivas, coherentes con su historia, dispuestas a colaborar en todo momento, y que muestren un profundo malestar,

nuestra intervención parte de un ideal que no existe.

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Mujeres resilientes https://voces.proyectoesperanza.org/mujeres-resilientes/ https://voces.proyectoesperanza.org/mujeres-resilientes/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:20 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=413 En Proyecto ESPERANZA desde 1999 hemos acompañado en el proceso de recuperación y reconstrucción de sus vidas a 600 mujeres. Cada una de Ellas venía a España con un proyecto personal de construir un futuro mejor.

Algunas decidieron retornar a sus países de origen, la mayoría se quedaron en España. Todas son un ejemplo de la capacidad humana para hacer frente a las adversidades de manera excepcional.

La resiliencia es la capacidad de resistir y recuperarse de situaciones traumáticas, seguir viviendo satisfactoriamente y crecer como persona. La resiliencia es producto de la interacción entre la mujer con su entorno, es un proceso que tiene que ver con la forma en que se reconstruye la historia vital donde la persona tiene la responsabilidad de edificar su propio destino. La resiliencia, contrariamente a la creencia de que es inusual, suele ser frecuente.

La mujeres víctimas de trata que nos encontramos en el Proyecto ESPERANZA han vivido experiencias extremadamente duras, sin embargo, muestran una capacidad resiliente que nos confirma reiteradamente el gran poder y fuerza de estas mujeres que decidieron migrar con el objetivo de construir un futuro mejor. Consideramos que uno de los elementos fundamentales de su capacidad resiliente se encuentra en el deseo de mejorar, aprender y desarrollarse como persona. Las muje res con las que nos encontramos tienen objetivos en su vida; en sus discursos se encuentra continuamente el deseo de apoyar a su familia en origen, de encontrar un empleo digno, de huir de la violencia, de disfrutar de una vida de bienestar.

En Proyecto ESPERANZA trabajamos para favorecer la capacidad resiliente de las mujeres. Desde el inicio de la intervención partimos de una mirada positiva sobre las mujeres reconociéndolas como personas fuertes, capaces, valientes, con problemas concretos en un momento concreto, con proyectos y posibilidades. Intentamos establecer una relación de aceptación fundamental, un vínculo humano, que permita el encuentro verdadero y deje emerger toda la capacidad y poder de estas mujeres.

El primer encuentro con la mujer es muy delicado y de gran fragilidad porque se inicia el establecimiento del vínculo entre la mujer y Proyecto ESPERANZA. Se busca transmitir que nos importa y concierne su bienestar, que estamos a su servicio y a favor de sus intereses; que no estamos para juzgarla. Le informamos sencilla y rigurosamente de sus derechos. Este  mensaje se muestra en las actitudes, gestos, expresión corporal, tono de voz, palabras, sea cual sea la actitud y respuesta de la mujer. Se le explica que es Ella quien tiene la libertad de aceptar o rechazar ese apoyo. En dicho primer encuentro se comprende que la mujer no quiera hablar por diferentes motivos: puede ser por miedo, desconfianza, falta de comprensión, o porque, simplemente, no lo desea, y eso se acepta y respeta. Sin embargo, se le explica que el Proyecto está dispuesto a ser su red de apoyo y a acompañarla en retomar su proyecto vital, sea cual sea su decisión: permanecer en España o retornar a su país de origen.

Posteriormente, si la mujer decide ingresar en la casa de acogida de Emergencia, se le ofrece el tiempo y las condiciones necesarias para recuperarse físicamente, proporcionándole un espacio seguro donde restablecer el ciclo del sueño y equilibrar su alimentación. Asimismo, se le ofrece la posibilidad de acceder a un primer reconocimiento médico. Estos elementos son valorados muy positivamente por las mujeres que empiezan a creer que es posible el logro de sus aspiraciones. Además estos elementos constituyen la base para conseguir desarrollar la resiliencia.

Durante todo su proceso de recuperación personal las mujeres están acompañadas por un equipo de educadoras que intentan en todo momento ofrecerle acompañamiento de manera cercana y respetuosa con el período que atraviesan. Las educadoras reconocen, aprecian y se interesan por su persona, familia y cultura. Además, se utiliza el humor como una herramienta que facilita el encuentro y genera emociones positivas. Este acompañamiento tiene como centro la mirada en el futuro reforzando cada uno de los pequeños logros que van realizando y valorando siempre el poder de la mujer. Asimismo, se favorece que la experiencia vivida o las dificultades que se va encontrando en el camino sean reestructuradas como oportunidades de crecimiento y desarrollo.

El proceso de inclusión social y laboral que se ofrece en Proyecto ESPERANZA se centra en recuperar su proyecto migratorio, reconocer sus saberes, habilidades y capacidades, así como desarrollar sus potencialidades. Se utilizan las bromas y ocurrencias para facilitar el acercamiento con el fin de establecer relaciones de aceptación y respeto. En el acompañamiento para la búsqueda de empleo se le envía el mensaje de que Ella puede, se pone en valor sus pequeños y grandes avances. Uno de los elementos que se potencian desde esta área es la formación, pues facilita a las mujeres el establecimiento de redes sociales, propicia experiencias positivas e impulsa sus aptitudes, habilidades y destrezas.

Una de las continuas y reiteradas preocupaciones de las mujeres es su situación administrativa en España, situación sobre la que no tienen control.

Desde el Proyecto ESPERANZA se le ofrece un servicio de atención jurídica que le permite conocer y comprender su realidad, además de acompañarla en su proceso penal para el ejercicio efectivo de sus derechos. El tener información es valorado de manera muy positiva por las mujeres, pues les produce un sentimiento de confianza y bienestar el saber que se están buscando todas las formas posibles para ayudarla a conseguir sus derechos.

Desde la primera entrevista psicológica se exploran en la mujer sus capacidades, cualidades, las cosas que le generan  bienestar, las metas, sueños y objetivos personales. Se intenta ofrecer un espacio psicoterapéutico donde la aceptación incondicional de la mujer esté presente. Se trabaja en el desarrollo de su autoestima y se favorece la utilización de sus propias estrategias y recursos para afrontar su proceso en España.

Se aprenden a reconocer y controlar las emociones de ira, culpa, miedo y tristeza potenciando la capacidad de desarrollar emociones positivas y satisfactorias. Durante la intervención se tiene en cuenta el valor de su bagaje cultural y el aporte que ofrece al país de acogida. Se reconoce y favorece la construcción de una narrativa positiva de las experiencias vividas a través de la reestructuración de sus pensamientos, creencias, espiritualidad y fe religiosa. Suelen afirmar que la oportunidad de encontrar personas que finalmente les brinden apoyo es una prueba de que el futuro puede ser positivo.

Las mujeres víctimas de trata que reciben apoyo especializado son supervivientes que transforman la experiencia del dolor en una experiencia de crecimiento y aprendizaje.

Son mujeres con una gran fortaleza que miran hacia el futuro y que tienen una elevada motivación de logro. Son mujeres resilientes que encuentran las mejores estrategias para conseguir hacer realidad sus proyectos personales.

 

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Nuestro objetivo: LA DESVICTIMIZACIÓN https://voces.proyectoesperanza.org/nuestro-objetivo-la-desvictimizacion/ https://voces.proyectoesperanza.org/nuestro-objetivo-la-desvictimizacion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:07 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=335 El objetivo fundamental del presente artículo es reflexionar sobre cuáles son los elementos que favorecen la desvictimización de las mujeres víctimas de la trata. Para ello el Proyecto ESPERANZA quiere aportar su experiencia de trabajo con las mujeres para tomar conciencia y deconstruir aquellos ideales, prejuicios o factores subjetivos que promueven y propician la revictimización.

¿Quién es víctima de trata?

El concepto de “víctima” no siempre ha sido pacífico, la Sociedad Española de Victimología defiende un concepto amplio, entendiendo por tal: “toda persona que haya sufrido personalmente, de modo directo o indirecto, las consecuencias de un hecho delictivo, haya sido declarada formalmente o no como tal la existencia del mismo por parte de un órgano jurisdiccional. En un sentido más extenso también son consideradas víctimas las personas que hayan sufrido los efectos de una guerra, enfrentamiento armado, catástrofe natural o accidente”.

En el año 2000 la Comunidad Internacional definió por primera vez el delito de trata de personas con fines de explotación, a través el Protocolo de Naciones Unidas Para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Palermo 2000. Esta definición recoge tres elementos como integrantes del delito: acciones, medios y fines. Años después el Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos, Varsovia 2005, amplía dicha definición, añadiendo que: “Por ‘víctima’ se entenderá toda persona física que sea objeto de trata de seres humanos según se define en el presente artículo”.

“Víctima de trata” será por tanto cualquier persona que haya sido captada, trasladada, recibida o alojada (acciones), por medio de amenazas, coacciones, violencia física o psicológica, engaño, abuso de su situación, u otros (medios), con el fin de someter a esa persona a explotación (fines), sea en el sector que sea, y con independencia de cuál sea su situación administrativa en el país (nacional, extranjera, regular o irregular). No es necesario para que haya tenido lugar el delito que se hayan cruzado  fronteras internacionales, que los autores del delito formen parte de una organización criminal, ni que la explotación haya sido efectiva, puesto que basta con la mera intención de explotar a la persona para que el delito se haya consumado.

En la práctica, de cara a la identificación de la víctima, y con el fin de ofrecerle apoyo, asistencia, protección y acceso a sus derechos, es fundamental entender y reconocer que la persona que ha sufrido la trata es “víctima” por el hecho de haber sufrido el hecho traumático, con independencia de que lo denuncie o no, y, por lo tanto, al margen de que se inicie o no un proceso penal.

Asimismo, sería vital reconocer en los casos de trata que no solo hay que tener en cuenta la situación y las necesidades de las víctimas directas, sino también las de las víctimas indirectas, principalmente familiares que se encuentran en el país de origen y que sufren también las consecuencias del delito.

Perfil de víctima

Una de las preguntas que con más frecuencia nos formulan es: “¿Cuál es el perfil de la mujer víctima de la trata?” Desde nuestra experiencia de trabajo, tras llevar casi doce años ofreciendo apoyo integral a más de 600 mujeres que han sufrido esta violación de derechos, respondemos provocando frecuentemente el desconcierto de nuestros/as interlocutores/as, cuestionando que exista un perfil o prototipo de “víctima de trata”.

Sí podemos afirmar, de acuerdo con algunas corrientes de la victimología, que el proceso de victimación es un fenómeno complejo en el que hay que considerar y tener en cuenta tanto factores de carácter individual, como social y cultural. En ese sentido, es relevante identificar, por un lado, posibles factores de riesgo, aquellos que pueden favorecer el que una persona tenga más probabilidades de convertirse en víctima de este delito, y, por otro lado, factores de vulnerabilidad, que hacen que una persona que ha sufrido este hecho traumático pueda quedar más afectada psicológicamente que otra ante los mismos hechos.

Victimación, factores de riesgo y de vulnerabilidad

Así, por ejemplo, factores individuales como la edad o el género actúan como factores de riesgo en la medida en que siendo mujer y siendo joven tiene mayor posibilidad de convertirse en víctima del delito, según las estadísticas a nivel internacional; esto no se debe a una casualidad, sino a una causalidad o relación causa-efecto. También el hecho de pertenecer a un grupo social marginado o estigmatizado, o el hecho de no contar con una estructura familiar y/o social de apoyo pueden exponer a una persona a una mayor probabilidad de sufrir el delito.   

Por otro lado, en nuestro contacto diario con las mujeres beneficiarias del Proyecto, confirmamos que el impacto de la experiencia es diferente en cada una de ellas y que ni todas experimentan el trauma de la misma manera, ni cuentan con idénticos recursos personales para salir adelante.

La duración del hecho traumático, que puede haber sido más o menos prolongada, desde situaciones en que la mujer ha sido identificada habiéndose consumado el delito, pero antes de haber sufrido la explotación, hasta casos en los que una mujer puede haber permanecido en situación de esclavitud, sufriendo explotación, violencia y control ambulatorio durante varios años, es otro de los aspectos que hay que tener muy presente.

Especialmente relevante, en relación con el proceso de victimación, es la relación existente entre el ofensor y la víctima. No tiene el mismo impacto sobre la persona el hecho de que el agresor/a (quien capta, traslada y/o explota) sea alguien desconocido para la víctima, de fuera de su entorno familiar y social que, por el contrario, sea alguien cercano, incluso parte de su propia familia o red social. La quiebra de la confianza y la autoestima en el segundo caso suele ser mucho mayor.

Reconocimiento como víctima para que deje de serlo

En el Proyecto ESPERANZA, desde el primer momento en el que contactamos con una mujer que ha sufrido la trata, nuestro objetivo es identificarla como víctima y atenderla de forma especializada, intentando dar una respuesta integral a sus necesidades con el fin de apoyar su recuperación a nivel físico, psicológico y emocional, para que, quien fue en un determinado momento de su vida víctima de un delito, pueda dejar de serlo, superar la experiencia e incluso, en la medida de lo posible, salir fortalecida de la misma.
 

Exposición a una victimización secundaria 

Nos preocupa que, a pesar de que en la última década se han producido avances importantes en España, en muchos sentidos, lejos de estar apoyando la recuperación y el restable cimiento de las víctimas de trata, tanto a nivel físico como psicológico y emocional, estas se sigan viendo expuestas a una victimización secundaria por parte de los diferentes actores que intervienen tras la comisión del delito.

Dicha victimización tiene lugar cuando, por falta de conocimiento y de sensibilización, no se identifica a las víctimas, ni se las atiende de forma específica, quedando sin respuesta las necesidades que estas plantean. También se produce cuando prima el interés por la persecución de los autores del delito y por combatir la inmigración irregular sobre la consideración de la trata de personas como una violación de los derechos humanos, en la que los derechos e intereses de las víctimas no ocupan un lugar central. Asimismo, contribuye a la victimización secundaria el que, por temor a que se produzca un uso fraudulento de los mecanismos de protección, se sospeche sistemáticamente y se cuestione la credibilidad y el testimonio de las víctimas.

Otros aspectos, como el tratamiento de los hechos por parte de algunos medios de comunicación de forma morbosa y amarillista, contribuyen a la estigmatización de las mujeres que han sufrido la trata y no favorecen su recuperación.

Resulta urgente y vital llevar a cabo una reflexión honesta y profunda sobre el modo en que estamos interviniendo con las víctimas de trata, tanto desde los diferentes ámbitos de la Administración Pública, como desde la sociedad civil, con el fin de cuestionarnos si estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para favorecer la superación de la experiencia traumática por parte de las víctimas y no su cronificación.

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Intervención, Ética y Justicia https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-etica-y-justicia/ https://voces.proyectoesperanza.org/intervencion-etica-y-justicia/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:01 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=330 En este monográfico queremos reflexionar acerca de cómo desarrollamos nuestro trabajo aquellos y aquellas agentes o actores que intervenimos, de una u otra manera, con personas que han sufrido la trata con fines de explotación, con el propósito de hacer un ejercicio de introspección que nos permita cuestionar de forma constructiva y mejorar nuestra intervención.  

Con este objetivo queremos enfatizar en el compromiso que debemos asumir todos los/las agentes que intervenimos con las mujeres víctimas de trata para, en primer lugar,identificarlas como tal, reconociendo lo que este status implica ofreciendo y atendiendo sus necesidades específicas, al mismo tiempo que deconstruimos aquellos prejuicios que, lejos de repudiar el delito y a su autor, y de proteger a la víctima, la culpabilizan y perpetúan en su dolor, propiciando otras formas de victimización que impiden una recuperación real y efectiva.

En este sentido afirmamos que la justicia con las víctimas interpela a todas las instituciones que intervenimos o tomamos contacto con las mujeres: la atención médica y psicológica, el acompañamiento socioeducativo, el sistema jurídico-penal…, y trasciende el cumplimiento de los protocolos, procedimientos de intervención y/o aplicación de las leyes, implicando un
cuestionamiento de nuestro propio trabajo y nuestra ética frente a quien ha sufrido el delito,tomando consciencia de que las declaraciones repetidas, los juicios tardíos, el cuestionamiento de la forma de vida de la víctima, la puesta en duda de su testimonio…suponen un maltrato institucional que puede incrementar el daño psicológico o prolongar las secuelas que se pueden haber producido por la experiencia vivida.

La justicia que reivindicamos habla también de la libertad de la mujer para vivir su experiencia traumática, sin que tenga que responder a lo que, fundamentado en prejuicios, pensamos que debe sentir, expresar o incluso ser una víctima, como si se tratara de un único ente homogéneo.

Esta otra mirada reconoce la individualidad de la mujer y sus derechos; permite descubrir sus potencialidades, capacidades y posibilidades de emprender un futuro en igualdad de condiciones.

Esta justicia trae consigo una mirada crítica y autocrítica que permite aventurarnos al abismo de nuestras inseguridades, interpela el orden y la seguridad de nuestras sociedades desarrolladas, supone admitir también la evolución de la esclavitud.
Solo siendo conscientes de esto es posible lograr que las mujeres que han sufrido la trata dejen de ser víctimas y puedan retomar las riendas de su vida, alcanzando una desvictimización beneficiosa para ellas y para la sociedad.

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