Revista Voces contra la Trata de Mujeres | Proyecto ESPERANZA Adoratrices » Intervención directa https://voces.proyectoesperanza.org Revista especializada sobre Trata de Personas y Derechos Humanos Tue, 22 Apr 2014 10:17:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.6.1 Camino a lo mejor de sí mismas https://voces.proyectoesperanza.org/camino-a-lo-mejor-de-si-mismas/ https://voces.proyectoesperanza.org/camino-a-lo-mejor-de-si-mismas/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:53:43 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=860 Uno de los objetivos más importantes de un proyecto que trabaja con mujeres es medir el impacto que su práctica pedagógica tiene en la autonomía de las usuarias. Los indicadores que orientan los niveles de autonomía son de naturaleza muy diferente, y escuchar a las propias mujeres nos da claves de intervención imprescindibles para favorecer su consecución. Atender a su individualidad, reconocerla como protagonista de su vida, respetar sus decisiones son actitudes que fortalecen la autoestima de las mujeres y sientan las bases para alcanzar formas de autonomía más objetivas.

Camino hacia la autonomía

 

"Yo cuando vine aquí, la verdad hacía lo que los demás querían. En la casa, sentí que me dieron la opción a decidir, sobre lo que fuera. Y la verdad me gustó mucho. Bueno, cuando te han machacado mucho, eso es importante”

Mujer atendida.

 

 

Está muy presente en los equipos profesionales una práctica pedagógica orientada a la autonomía de las mujeres. Y algunos de los indicadores más evidentes tienen que ver con el acceso al mercado del trabajo; sin embargo la evaluación de impacto ofrece datos poco alentadores, ya que la inserción con mujeres migrantes en situación irregular es cada vez más difícil y se reduce a unos pocos sectores de la economía sumergida. La actual coyuntura de crisis no alienta mejores perspectivas de autonomía económica. Sin embargo, ¿es el trabajo el indicador más importante de autonomía para las mujeres víctimas de la trata?, ¿cuándo podemos decir que es autónoma una mujer que ha sido víctima de trata? Las mujeres han reconocido otros aspectos, como la toma de conciencia, la gestión de las emociones, una mejor concepción de sí mismas o la autoregulación como indicadores de autonomía. La autonomía implica poner en valor las potencialidades y los aprendizajes de las mujeres. Es un proceso gradual que supone aceptar y confiar en sus decisiones, aunque no siempre se compartan.

El paso por los proyectos: un tránsito hacia lo mejor de sí mismas

“A mí el Proyecto me ha servido para ser más fuerte, para luchar por lo que quiero y no tener miedo a nada”
 Mujer atendida

“A día de hoy, si me pongo a pensar cómo era antes… no estaría aquí. Han sacado todo lo bueno que yo tenía. Bueno, la verdad es que los demás me lo habían ido metiendo para adentro”
Mujer atendida
 

 

Las voces y vivencias de las mujeres atendidas hablan de una experiencia importante en sus tránsitos migratorios, pero especialmente relevante en su propia historia personal. El paso por el Proyecto les ha permitido desarrollar, explorar y reconocer aspectos personales que les han conducido a mayores cotas de autonomía. Las mujeres atendidas han reconocido dos tipos de competencias que han fortalecido su tránsito por el proyecto (Nussbaum, 2012). Por un lado, aquellos aspectos que tienen que ver con la vida cotidiana, la gestión del tiempo y el acceso a la red de servicios públicos. Por otro lado, competencias más integrales, como una mayor autonomía, seguridad o independencia. En ese sentido merece la pena destacar una idea que se ha repetido en los grupos de trabajo, “ser capaz de luchar por mis sueños”, que implica una mirada de reconocimiento fundamental en la propia biografía. No se trata solo de ser consciente de sí misma, sino de afrontar nuevos retos con esperanza.

Pedagogía de la acogida y el reconocimiento

“Estoy muy contenta de haberme superado a mí misma… y estoy orgullosa también de mi. No sé, es como cuando tú te dices algo, vas a por eso y lo logras”
Mujer atendida.

La experiencia con mujeres víctimas de trata y los años de trabajo hablan de un modelo pedagógico específico en el Proyecto Esperanza y Sicar cat. Una pedagogía de la acogida y del cuidado. Las personas que forman los equipos comprenden que la realidad de cada mujer, aún viviendo situaciones de explotación similares, es irrepetible y requiere un proceso único de acompañamiento. Las mujeres entrevistadas también lo han expresado: se han sentido acogidas, escuchadas y respetadas en diferentes momentos del proyecto. Los equipos han explicitado dicha aproximación como una forma de intervenir que pone a la mujer en el centro, que está atenta a los estados emocionales de las protagonistas y que cuida los detalles de la vida cotidiana. Un modelo que permite a las mujeres la oportunidad de un encuentro con su propia historia, que entiende y respeta los momentos y circunstancias de cada mujer, y que invita a la posibilidad de iniciar un recorrido autobiográfico de reconocimiento (Ricoeur, 2005).
Una pedagogía que se concreta en lo pequeño, en el entramado de relaciones que mujeres y educadoras tejen a su alrededor. Los encuentros cara a cara entre una educadora que tiene una responsabilidad pedagógica y una mujer que inicia un proceso de acompañamiento constituyen una práctica mínima de la educación social: el átomo de la intervención que da tonalidad y consistencia a la arquitectura pedagógica en un proyecto (Gijón, 2012). Escuchar una inquietud, realizar un elogio o fomentar espacios de diálogo donde someter a la crítica ideas preestablecidas y prejuicios son solo algunos ejemplos. Una pedagogía que se aleja de la idea de colectivos y perfiles para centrarse en la dimensión microscópica de la pedagogía, en la relación cara a cara con las personas, con sus historias y con sus sueños.
 

La acogida y el cuidado son en Esperanza y Sicar cat la base sobre la que se sostiene una atención orientada al reconocimiento. Reconocer a las mujeres protagonistas de la intervención, no solo como sujetos con falta de acceso a derechos, sino conociéndolas y reconociéndolas como mujeres con historias singulares, con capacidades únicas y con sueños y deseos por cumplir. Son aspectos que los equipos han expresado en palabras como reconocer fortalezas, capacidades, competencias y logros de las personas atendidas. Ni dotar ni salvar, las educadoras median y acompañan a personas que están en tránsito en sus propias vidas. Un esfuerzo consciente en conocer la situación y la realidad de la persona atendida, pero sobre todo una tarea orientada a la autoestima y al fortalecimiento de la idea de una misma. Una pedagogía del reconocimiento es también una pedagogía de la esperanza, que celebra los logros y los retos de las mujeres.

Mónica Gijón
Investigadora y consultora externa en pedagogía y educación social.  
Universidad de Barcelona

Revisión editorial: Maite Barrera

Bibliografía

GIJÓN, M. SEGUÍ, V. (2012) Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento. Madrid, Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cat.
GIJÓN, M., “Mujeres e inclusiones: micropedagogías y educación en valores” en GOIOCOECHEA, M., y CLAVO, J., (2012) Mujeres que miran a mujeres: la comunidad pakistaní. La Rioja, Universidad de La Rioja.
NUSSBAUM, M. (2012) Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona, Paidós.
RICOEUR, P. (2005) Caminos del reconocimiento. Madrid, Trotta.
PUIG, J. (coord.) (2012) Cultura moral. Barcelona, Graó.
VAN MANEN, M. (1998) El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica. Barcelona, Paidós.
VAN MANEN, M. (2004) El tono en la enseñanza. Barcelona, Paidós.

]]>
https://voces.proyectoesperanza.org/camino-a-lo-mejor-de-si-mismas/feed/ 0
Acogida y Reconocimiento: una apuesta pedagógica en la atención a mujeres víctimas de la trata https://voces.proyectoesperanza.org/acogida-y-reconocimiento-una-apuesta-pedagogica-en-la-atencion-a-mujeres-victimas-de-la-trata/ https://voces.proyectoesperanza.org/acogida-y-reconocimiento-una-apuesta-pedagogica-en-la-atencion-a-mujeres-victimas-de-la-trata/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:53:29 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=815                                                                                                                                                             Mónica Gijón es pedagoga. Ha trabajado como educadora social en el proyecto Sicar cat y actualmente imparte clases en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona. Su trayectoria de investigación combina la temática de la educación envalores en el GREM (Grupo de investigación sobre Educación en Valores de la UB) con temas pedagogía social. Ha realizado diversos trabajos de investigación sobre las relaciones cara a cara y la intervención socioeducativa con mujeres víctimas de la trata y mujeres migrantes en situación de prostitución en Barcelona y en México, Distrito Federal.

mgijon@ub.edu ó contactar@mgijon.com

En el marco de la evaluación de impacto 2005-2010, los equipos del Proyecto Esperanza y el Proyecto Sicar cat, inician un espacio de reflexión sobre la práctica, para sistematizar y mejorar su modelo de intervención. De fondo, está la inquietud de los/las profesionales: ¿cómo viven las mujeres su experiencia en el Proyecto?, ¿ofrecemos prácticas acordes con los horizontes de autonomía que nos proponemos en la acción educativa?, ¿qué prácticas son claves para vivir una experiencia de autonomía, cuidado y reconocimiento con mujeres que han vivido situaciones de trata?
Mónica Gijón ha trabajado como consultora externa para los equipos de Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cataluña en la realización de la Evaluación de Impacto 2005- 2010. Este artículo es fruto de la reflexión y los aprendizajes del trabajo realizado con las mujeres y con los equipos de profesionales.

La atención socioeducativa con mujeres víctimas de la trata se nutre de relaciones entre profesionales y mujeres protagonistas que participan de diferente modo en las instituciones. Las entidades sociales que acogen a mujeres pueden concebirse como sistemas de prácticas de cuidado y reconocimiento, es decir, entramados pedagógicos que no se limitan a la aplicación de protocolos, sino que acogen y respetan la singularidad de cada mujer, buscan vías de inserción y, especialmente, se orientan hacia la autonomía y el reconocimiento (Puig, 2012).
Detenerse a reflexionar sobre la propia práctica ha permitido a los proyectos realizar una radiografía de conjunto: sacar a la luz, por un lado las prácticas que funcionan y que son valiosas para las mujeres atendidas, pero que simplemente, a veces se infravaloran, se dan por hecho o, simplemente, la urgencia del trabajo no permite reconocer, y por otra, arroja igualmente luz para mejorar aquellas prácticas que no funcionan, o que suponen un esfuerzo descomunal a los equipos que no se traduce en experiencias significativas para las mujeres. Esta es una tarea que ha exigido salir de la rutina y buscar espacios de diálogo para compartir vivencias y experiencias, en la que también han participado activamente las mujeres a través de diferentes espacios de análisis de la práctica pedagógica¹.

Entramados pedagógicos de acompañamiento

Los/las profesionales visibilizan su propia práctica como un proceso de acompañamiento que tiene como objetivo la autonomía, y que también puede interpretarse en la otra dirección: ni etiquetar ni revictimizar a las mujeres. Una mirada consciente que no las concibe pasivas sino mujeres fuertes y valientes.

El diseño de los proyectos se estructura en tres fases: emergencia, permanencia y autonomía, y cuenta con una metodología centrada en el acompañamiento (espacios de entrevista y seguimiento) y con una apuesta por áreas diferenciadas de trabajo (inserción, jurídica, sanitaria, socioeducativa). Se trata de un entramado pedagógico que, en conjunto, ofrece un amplio abanico de servicios y que presenta diferentes niveles de prácticas. Prácticas complejas que se secuencian y organizan en diferentes tareas y actividades, como los proyectos individualizados con cada mujer, la asesoría de formación e inserción, la gestión del ocio y la vida cotidiana, etc. y prácticas quizá de menor complejidad pero no de menor importancia: nos referimos a las relaciones interpersonales. Todos los participantes en esta investigación han destacado la relevancia de esas microprácticas, un elemento fundamental en el tránsito de la mujer por el Proyecto y en el éxito de su proceso migratorio. Las mujeres han descrito cómo sus mejores vivencias y los momentos más difíciles están atravesados por relaciones interpersonales que las marcaron y no las dejaron indiferentes.

Tacto pedagógico: cuidado de las relaciones
 

 

“Tiene una forma especial de tratarme, con cariño, está ahí. Te escucha, te hace caso, te hace sentir que te escucha”.

Mujer atendida

 

 

 

Se apunta a la actitud de los/las profesionales como herramienta de trabajo determinante en los resultados de la intervención: la escucha, la comprensión, la confianza o el respeto. Podríamos hablar de un cierto tacto pedagógico que atraviesa la práctica y que se expresa en un interés por la historia, las inquietudes y los deseos de la mujer (Van Manem, 1998 y 2004). Se aprecia un interés en comprender los diferentes estados emocionales, miedos y dudas que puede sentir una mujer víctima de trata. No hay fórmulas en intervención socioeducativa, pero cuidar los detalles y ser sensibles a los pasos que dan las mujeres permite comprender que no son solo víctimas, sino mujeres con diferentes recorridos y sueños. La llegada al Proyecto suele ser un momento de tensión: el miedo a lo desconocido y la necesidad de confiar tras una historia de cosificación, engaño y decepción, no siempre resulta fácil. Escuchar atentamente, respetar los silencios y no anticiparse son elementos valorados tanto por las mujeres como por los equipos en la práctica pedagógica.

Mónica Gijón
Investigadora y consultora externa en pedagogía y educación social.  
Universidad de Barcelona

Revisión editorial: Maite Barrera

Bibliografía

GIJÓN, M. SEGUÍ, V. (2012) Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento. Madrid, Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cat.
GIJÓN, M., “Mujeres e inclusiones: micropedagogías y educación en valores” en GOIOCOECHEA, M., y CLAVO, J., (2012) Mujeres que miran a mujeres: la comunidad pakistaní. La Rioja, Universidad de La Rioja.
NUSSBAUM, M. (2012) Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona, Paidós.
RICOEUR, P. (2005) Caminos del reconocimiento. Madrid, Trotta.
PUIG, J. (coord.) (2012) Cultura moral. Barcelona, Graó.
VAN MANEN, M. (1998) El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica. Barcelona, Paidós.
VAN MANEN, M. (2004) El tono en la enseñanza. Barcelona, Paidós.


¹Durante el año 2012 hemos realizado un análisis cualitativo a partir de entrevistas y grupos de discusión con profesionales y mujeres atendidas en los últimos cinco años, que se ha sistematizado en el documento “Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento”. En dicho artículo se presentan la metodología y las conclusiones del trabajo. Está disponible en http://sicarcat.wordpress.com/2012/10/01/materiales-de-la-jornada-iia-evaluacion-de-impacto/

]]>
https://voces.proyectoesperanza.org/acogida-y-reconocimiento-una-apuesta-pedagogica-en-la-atencion-a-mujeres-victimas-de-la-trata/feed/ 0
Una mirada resiliente https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-resiliente/ https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-resiliente/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:27 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=462 En el número anterior de nuestra revista Voces destacamos la influencia que las instituciones tienen en los procesos de recuperación de las mujeres, señalando las consecuencias negativas que determinadas miradas y actitudes pueden provocar. En este número queremos destacar en qué medida y de qué forma podemos contribuir para favorecer el desarrollo de la capacidad de resiliencia que tienen las mujeres, asumiendo nuestro compromiso como profesionales.
  • Si miramos a las mujeres como personas fuertes, decididas y positivas, con recursos e independientes,

nuestra intervención potenciará su autonomía.

  • Si nuestra mirada a las mujeres es de respeto hacia sus elecciones personales, igualitaria, horizontal e inclusiva,

nuestra intervención será desculpabilizadora e integradora.

  • Si nuestra mirada es de reconocimiento, de valoración y respeto, abierta a la diversidad cultural,

nuestra intervención será desde la interculturalidad.

  • Si reconocemos sus potencialidades, sus posibilidades de logro, si confiamos en su capacidad de alcanzar sus objetivos,  

nuestra intervención será empoderadora.

  • Si siempre creemos en las mujeres, las apoyamos, las acompañamos y aceptamos en todo momento,

nuestra intervención será desvictimizadora.

  • Si ofrecemos información y alternativas a las mujeres, si las acompañamos y apoyamos en su toma de decisiones proporcionando un espacio y tiempo para que encuentren su camino,

nuestra intervención propiciará su autodeterminación.

  • Si vemos en nuestra relación con las mujeres una oportunidad de aprendizaje y crecimiento, si nos permitimos descubrir nuevasexperiencias,

nuestra intervención se hará desde la escucha activa.

  • Si miramos a las mujeres como personas únicas e irrepetibles y si les concedemos la libertad que les pertenece para ser el ideal de sí mismas,

nuestra intervención será individualizada.

]]>
https://voces.proyectoesperanza.org/una-mirada-resiliente/feed/ 0