Revista Voces contra la Trata de Mujeres | Proyecto ESPERANZA Adoratrices » Voces de nuestro país http://voces.proyectoesperanza.org Revista especializada sobre Trata de Personas y Derechos Humanos Tue, 22 Apr 2014 10:17:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.6.1 Trata de Seres Humanos. Marco Europeo y Situación en España http://voces.proyectoesperanza.org/trata-de-seres-humanos-marco-europeo-y-situacion-en-espana/ http://voces.proyectoesperanza.org/trata-de-seres-humanos-marco-europeo-y-situacion-en-espana/#comments Tue, 08 Apr 2014 11:11:10 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=1366 Paz Ramírez es Fiscal desde el año 2003. Ha tenido diversos destinos a lo largo de su carrera, entre ellos destaca su paso por los Juzgados de Violencia sobre la Mujer de Madrid. Desde el mes de febrero de 2012,  trabaja en el Ministerio de Justicia, como asesora en la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia. Una parte importante de la labor que desarrolla está centrada en la lucha contra la violencia de género y la trata de seres humanos.En el siguiente artículo Paz Ramírez expondrá el trabajo que se está haciendo desde el Ministerio de Justicia en cuanto a la nueva reforma del Código Penal y los pasos que está dando el Gobierno Español de cara a la trasposición de las Directivas Europeas, especialmente la Directiva 2011/36 sobre la Lucha contra la trata de Seres humanos.

Trata de Seres Humanos. Marco  Europeo y Situación en España.        17/12/2013

“Análisis de los trabajos llevados a cabo para la transposición de la normativa europea en materia de trata: En especial, referencia a la Directiva 36/2011/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 5 abril de 2011, relativa a la prevención y lucha contra la trata de seres humanos y a la protección de las víctimas y por la que se sustituye la Decisión marco 2002/629/JAI del Consejo”.

Hace varios años que España comenzó a adoptar medidas legales y de otra naturaleza para completar la trasposición de la Directiva 36/2011/UE, y en la actualidad se continúan estos trabajos a fin de alcanzar el mayor grado de concreción jurídica sobre determinados aspectos recogidos en la norma comunitaria, sin perjuicio de que los avances realizados hasta el momento ya cumplan las exigencias contempladas en la misma.

A continuación, se indican las medidas adoptadas con carácter previo a la Directiva:

•    La Ley 35/1995, de 11 de diciembre, de ayuda y asistencia a víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual, y el Real Decreto 738/1997, de 23 de mayo, por el que se aprueba el reglamento de ayudas a las víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual.

•    Las modificaciones en la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social:

          – La Ley Orgánica 2/2009, que introduce el artículo 59 bis, estableciendo un estatuto específico para las personas extranjeras en situación irregular víctimas de la Trata de Seres Humanos.

         – La Ley Orgánica 10/2011, de 17 de julio, de modificación de los artículos 31 bis y 59 bis de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, cuyo objetivo es mejorar la protección de posibles víctimas de trata extranjeras que se encuentran en situación irregular.

•    El Protocolo Marco de Protección de las Víctimas de Trata de Seres Humanos, suscrito el 28 de octubre de 2011 entre los Ministerios de Sanidad, Política Social e Igualdad; Interior; Justicia; y Trabajo e Inmigración; así como por la Fiscalía General del Estado y el Consejo General del Poder Judicial.

•    La reforma del Código Penal realizada por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, en la que se incorporó el Título VII bis al Código Penal. El artículo 177 bis tipifica como delito la trata de seres humanos, por vez primera de manera autónoma.

Mujer-papel-1       
Foto de Siro López                                                                                                                    

Durante los años 2012 y 2013, debe destacarse la aprobación de otros instrumentos normativos:

•    El Real Decreto 1192/2012, de 3 de agosto, prevé el acceso a la asistencia sanitaria a las víctimas de trata en situación irregular a las que se haya concedido el período de restablecimiento y reflexión, al regular la condición de asegurado y de beneficiario a efectos de la asistencia sanitaria en España, con cargo a fondos públicos, a través del Sistema Nacional de Salud –modificado por el Real Decreto 576/2013, de 26 de julio, por el que se establecen los requisitos básicos del convenio especial de prestación de asistencia sanitaria a personas que no tengan la condición de aseguradas ni de beneficiarias del Sistema Nacional de Salud–.

•    El Real Decreto-Ley 3/2013, de 22 de febrero, por el que se modifica el régimen de las tasas en el ámbito de la administración de justicia y el sistema de asistencia jurídica gratuita, que reconoce expresamente el derecho a la asistencia jurídica gratuita a las víctimas de trata de seres humanos, y a los menores de edad víctimas de situaciones de abuso o maltrato, entre otros colectivos, sin necesidad de que acrediten insuficiencia de recursos económicos para litigar, en todos los procesos judiciales y administrativos derivados de su condición de víctima. Este reconocimiento supone una protección aún más amplia que la que exige la propia Directiva 36/2011, al no condicionar el derecho de justicia gratuita a la inexistencia de recursos económicos.

En la actualidad, se encuentran en fase de desarrollo:

•  El Proyecto de reforma del Código Penal. Entre otras propuestas, prevé la modificación del artículo 177 bis, para completar la transposición de la Directiva 36/2011/UE. Afecta a las formas de comisión, a las formas de explotación, incorpora el concepto de vulnerabilidad, prevé la agravación de la condena en supuestos de especial vulnerabilidad y añade la posibilidad de introducir la libertad vigilada en estos delitos, y prevé mejoras en la regulación del comiso, para introducir instrumentos legales que favorezcan la recuperación de bienes procedentes del delito (comiso ampliado a los delitos de trata, ampliación de los supuestos de utilización de bienes por la policía, supuestos de intervención de bienes en poder de terceros y de comiso sin sentencia de condena).
Se contempla la revisión de la regulación del artículo 318 bis para definir con claridad las conductas constitutivas de inmigración ilegal y ajustar las penas conforme a los criterios de la normativa de la Unión Europea.

• El Anteproyecto de Ley de Asistencia Jurídica Gratuita: transpone parte de la Directiva 2011/36/UE al contemplar el reconocimiento del derecho a la asistencia jurídica gratuita a las víctimas de trata de seres humanos junto con otros colectivos, “sin necesidad de que acrediten insuficiencia de recursos para litigar”, así como, la asistencia jurídica previa a la interposición de denuncia o querella, la previsión de que un mismo abogado asista a las víctimas de trata en los diferentes procesos y la formación y especialización de los abogados del turno de oficio.

•  La Ley Orgánica del Estatuto de la víctima del delito. Con esta norma se pretende dar respuesta jurídica y social a las víctimas y sus familiares, contemplando una especial protección a víctimas más vulnerables, como son las victimas de trata de seres humanos y las victimas menores de edad, previendo unas medidas específicas de protección en los procesos penales. El Estatuto parte del concepto más amplio de apoyo y asistencia a víctimas, y en el Título III contempla medidas de protección especial para víctimas de trata en razón de su especial vulnerabilidad. Debe destacarse que, para la determinación de estas medidas, se hará una evaluación individual de cada víctima, en la que se valorarán especialmente las necesidades de las víctimas de delitos de trata de seres humanos, y se prevén medidas de protección que abarcan tanto la fase de investigación del delito como la fase de enjuiciamiento, conforme todo ello a las exigencias de la normativa europea (Directiva 36/2011/UE y Directiva 29/2012/UE).

Se encuentra en fase de estudio en estos momentos la futura presentación de un Anteproyecto de Ley de actualización de la legislación sobre protección a la infancia, que podría suponer la introducción de mejoras en materia de protección de las víctimas de trata menores de edad. Así, en la parte por la que se modifica el Código Civil,  podría contemplarse como situación de desamparo el hecho de que un menor sea identificado como víctima de trata de seres humanos y exista un conflicto de intereses entre los padres, tutores o guardadores y el menor. También puede suponer la previsión de modificación, entre otras normas, de la Ley Orgánica 1/1996 de 15 de enero, de protección jurídica del menor, a fin de considerar como menor de edad a las personas que hayan sido identificadas como víctimas de trata de seres humanos y de incluir, entre los principios rectores de la actuación administrativa, la protección de los menores contra toda forma de abuso, violencia en ámbito familiar y de género y contra la trata de seres humanos.

Finalmente, se encuentran en previsión de aprobación por el Ministerio de Justicia durante el año 2014 otras medidas estratégicas en la lucha contra la trata de seres humanos, tales como la aprobación de un protocolo de asistencia a víctimas de trata en las Oficinas de asistencia a víctimas y para los Institutos de medicina legal y un protocolo médico forense de asistencia a víctimas de trata.

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Camino a lo mejor de sí mismas http://voces.proyectoesperanza.org/camino-a-lo-mejor-de-si-mismas/ http://voces.proyectoesperanza.org/camino-a-lo-mejor-de-si-mismas/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:53:43 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=860 Uno de los objetivos más importantes de un proyecto que trabaja con mujeres es medir el impacto que su práctica pedagógica tiene en la autonomía de las usuarias. Los indicadores que orientan los niveles de autonomía son de naturaleza muy diferente, y escuchar a las propias mujeres nos da claves de intervención imprescindibles para favorecer su consecución. Atender a su individualidad, reconocerla como protagonista de su vida, respetar sus decisiones son actitudes que fortalecen la autoestima de las mujeres y sientan las bases para alcanzar formas de autonomía más objetivas.

Camino hacia la autonomía

 

"Yo cuando vine aquí, la verdad hacía lo que los demás querían. En la casa, sentí que me dieron la opción a decidir, sobre lo que fuera. Y la verdad me gustó mucho. Bueno, cuando te han machacado mucho, eso es importante”

Mujer atendida.

 

 

Está muy presente en los equipos profesionales una práctica pedagógica orientada a la autonomía de las mujeres. Y algunos de los indicadores más evidentes tienen que ver con el acceso al mercado del trabajo; sin embargo la evaluación de impacto ofrece datos poco alentadores, ya que la inserción con mujeres migrantes en situación irregular es cada vez más difícil y se reduce a unos pocos sectores de la economía sumergida. La actual coyuntura de crisis no alienta mejores perspectivas de autonomía económica. Sin embargo, ¿es el trabajo el indicador más importante de autonomía para las mujeres víctimas de la trata?, ¿cuándo podemos decir que es autónoma una mujer que ha sido víctima de trata? Las mujeres han reconocido otros aspectos, como la toma de conciencia, la gestión de las emociones, una mejor concepción de sí mismas o la autoregulación como indicadores de autonomía. La autonomía implica poner en valor las potencialidades y los aprendizajes de las mujeres. Es un proceso gradual que supone aceptar y confiar en sus decisiones, aunque no siempre se compartan.

El paso por los proyectos: un tránsito hacia lo mejor de sí mismas

“A mí el Proyecto me ha servido para ser más fuerte, para luchar por lo que quiero y no tener miedo a nada”
 Mujer atendida

“A día de hoy, si me pongo a pensar cómo era antes… no estaría aquí. Han sacado todo lo bueno que yo tenía. Bueno, la verdad es que los demás me lo habían ido metiendo para adentro”
Mujer atendida
 

 

Las voces y vivencias de las mujeres atendidas hablan de una experiencia importante en sus tránsitos migratorios, pero especialmente relevante en su propia historia personal. El paso por el Proyecto les ha permitido desarrollar, explorar y reconocer aspectos personales que les han conducido a mayores cotas de autonomía. Las mujeres atendidas han reconocido dos tipos de competencias que han fortalecido su tránsito por el proyecto (Nussbaum, 2012). Por un lado, aquellos aspectos que tienen que ver con la vida cotidiana, la gestión del tiempo y el acceso a la red de servicios públicos. Por otro lado, competencias más integrales, como una mayor autonomía, seguridad o independencia. En ese sentido merece la pena destacar una idea que se ha repetido en los grupos de trabajo, “ser capaz de luchar por mis sueños”, que implica una mirada de reconocimiento fundamental en la propia biografía. No se trata solo de ser consciente de sí misma, sino de afrontar nuevos retos con esperanza.

Pedagogía de la acogida y el reconocimiento

“Estoy muy contenta de haberme superado a mí misma… y estoy orgullosa también de mi. No sé, es como cuando tú te dices algo, vas a por eso y lo logras”
Mujer atendida.

La experiencia con mujeres víctimas de trata y los años de trabajo hablan de un modelo pedagógico específico en el Proyecto Esperanza y Sicar cat. Una pedagogía de la acogida y del cuidado. Las personas que forman los equipos comprenden que la realidad de cada mujer, aún viviendo situaciones de explotación similares, es irrepetible y requiere un proceso único de acompañamiento. Las mujeres entrevistadas también lo han expresado: se han sentido acogidas, escuchadas y respetadas en diferentes momentos del proyecto. Los equipos han explicitado dicha aproximación como una forma de intervenir que pone a la mujer en el centro, que está atenta a los estados emocionales de las protagonistas y que cuida los detalles de la vida cotidiana. Un modelo que permite a las mujeres la oportunidad de un encuentro con su propia historia, que entiende y respeta los momentos y circunstancias de cada mujer, y que invita a la posibilidad de iniciar un recorrido autobiográfico de reconocimiento (Ricoeur, 2005).
Una pedagogía que se concreta en lo pequeño, en el entramado de relaciones que mujeres y educadoras tejen a su alrededor. Los encuentros cara a cara entre una educadora que tiene una responsabilidad pedagógica y una mujer que inicia un proceso de acompañamiento constituyen una práctica mínima de la educación social: el átomo de la intervención que da tonalidad y consistencia a la arquitectura pedagógica en un proyecto (Gijón, 2012). Escuchar una inquietud, realizar un elogio o fomentar espacios de diálogo donde someter a la crítica ideas preestablecidas y prejuicios son solo algunos ejemplos. Una pedagogía que se aleja de la idea de colectivos y perfiles para centrarse en la dimensión microscópica de la pedagogía, en la relación cara a cara con las personas, con sus historias y con sus sueños.
 

La acogida y el cuidado son en Esperanza y Sicar cat la base sobre la que se sostiene una atención orientada al reconocimiento. Reconocer a las mujeres protagonistas de la intervención, no solo como sujetos con falta de acceso a derechos, sino conociéndolas y reconociéndolas como mujeres con historias singulares, con capacidades únicas y con sueños y deseos por cumplir. Son aspectos que los equipos han expresado en palabras como reconocer fortalezas, capacidades, competencias y logros de las personas atendidas. Ni dotar ni salvar, las educadoras median y acompañan a personas que están en tránsito en sus propias vidas. Un esfuerzo consciente en conocer la situación y la realidad de la persona atendida, pero sobre todo una tarea orientada a la autoestima y al fortalecimiento de la idea de una misma. Una pedagogía del reconocimiento es también una pedagogía de la esperanza, que celebra los logros y los retos de las mujeres.

Mónica Gijón
Investigadora y consultora externa en pedagogía y educación social.  
Universidad de Barcelona

Revisión editorial: Maite Barrera

Bibliografía

GIJÓN, M. SEGUÍ, V. (2012) Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento. Madrid, Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cat.
GIJÓN, M., “Mujeres e inclusiones: micropedagogías y educación en valores” en GOIOCOECHEA, M., y CLAVO, J., (2012) Mujeres que miran a mujeres: la comunidad pakistaní. La Rioja, Universidad de La Rioja.
NUSSBAUM, M. (2012) Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona, Paidós.
RICOEUR, P. (2005) Caminos del reconocimiento. Madrid, Trotta.
PUIG, J. (coord.) (2012) Cultura moral. Barcelona, Graó.
VAN MANEN, M. (1998) El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica. Barcelona, Paidós.
VAN MANEN, M. (2004) El tono en la enseñanza. Barcelona, Paidós.

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Acogida y Reconocimiento: una apuesta pedagógica en la atención a mujeres víctimas de la trata http://voces.proyectoesperanza.org/acogida-y-reconocimiento-una-apuesta-pedagogica-en-la-atencion-a-mujeres-victimas-de-la-trata/ http://voces.proyectoesperanza.org/acogida-y-reconocimiento-una-apuesta-pedagogica-en-la-atencion-a-mujeres-victimas-de-la-trata/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:53:29 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=815                                                                                                                                                             Mónica Gijón es pedagoga. Ha trabajado como educadora social en el proyecto Sicar cat y actualmente imparte clases en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Barcelona. Su trayectoria de investigación combina la temática de la educación envalores en el GREM (Grupo de investigación sobre Educación en Valores de la UB) con temas pedagogía social. Ha realizado diversos trabajos de investigación sobre las relaciones cara a cara y la intervención socioeducativa con mujeres víctimas de la trata y mujeres migrantes en situación de prostitución en Barcelona y en México, Distrito Federal.

mgijon@ub.edu ó contactar@mgijon.com

En el marco de la evaluación de impacto 2005-2010, los equipos del Proyecto Esperanza y el Proyecto Sicar cat, inician un espacio de reflexión sobre la práctica, para sistematizar y mejorar su modelo de intervención. De fondo, está la inquietud de los/las profesionales: ¿cómo viven las mujeres su experiencia en el Proyecto?, ¿ofrecemos prácticas acordes con los horizontes de autonomía que nos proponemos en la acción educativa?, ¿qué prácticas son claves para vivir una experiencia de autonomía, cuidado y reconocimiento con mujeres que han vivido situaciones de trata?
Mónica Gijón ha trabajado como consultora externa para los equipos de Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cataluña en la realización de la Evaluación de Impacto 2005- 2010. Este artículo es fruto de la reflexión y los aprendizajes del trabajo realizado con las mujeres y con los equipos de profesionales.

La atención socioeducativa con mujeres víctimas de la trata se nutre de relaciones entre profesionales y mujeres protagonistas que participan de diferente modo en las instituciones. Las entidades sociales que acogen a mujeres pueden concebirse como sistemas de prácticas de cuidado y reconocimiento, es decir, entramados pedagógicos que no se limitan a la aplicación de protocolos, sino que acogen y respetan la singularidad de cada mujer, buscan vías de inserción y, especialmente, se orientan hacia la autonomía y el reconocimiento (Puig, 2012).
Detenerse a reflexionar sobre la propia práctica ha permitido a los proyectos realizar una radiografía de conjunto: sacar a la luz, por un lado las prácticas que funcionan y que son valiosas para las mujeres atendidas, pero que simplemente, a veces se infravaloran, se dan por hecho o, simplemente, la urgencia del trabajo no permite reconocer, y por otra, arroja igualmente luz para mejorar aquellas prácticas que no funcionan, o que suponen un esfuerzo descomunal a los equipos que no se traduce en experiencias significativas para las mujeres. Esta es una tarea que ha exigido salir de la rutina y buscar espacios de diálogo para compartir vivencias y experiencias, en la que también han participado activamente las mujeres a través de diferentes espacios de análisis de la práctica pedagógica¹.

Entramados pedagógicos de acompañamiento

Los/las profesionales visibilizan su propia práctica como un proceso de acompañamiento que tiene como objetivo la autonomía, y que también puede interpretarse en la otra dirección: ni etiquetar ni revictimizar a las mujeres. Una mirada consciente que no las concibe pasivas sino mujeres fuertes y valientes.

El diseño de los proyectos se estructura en tres fases: emergencia, permanencia y autonomía, y cuenta con una metodología centrada en el acompañamiento (espacios de entrevista y seguimiento) y con una apuesta por áreas diferenciadas de trabajo (inserción, jurídica, sanitaria, socioeducativa). Se trata de un entramado pedagógico que, en conjunto, ofrece un amplio abanico de servicios y que presenta diferentes niveles de prácticas. Prácticas complejas que se secuencian y organizan en diferentes tareas y actividades, como los proyectos individualizados con cada mujer, la asesoría de formación e inserción, la gestión del ocio y la vida cotidiana, etc. y prácticas quizá de menor complejidad pero no de menor importancia: nos referimos a las relaciones interpersonales. Todos los participantes en esta investigación han destacado la relevancia de esas microprácticas, un elemento fundamental en el tránsito de la mujer por el Proyecto y en el éxito de su proceso migratorio. Las mujeres han descrito cómo sus mejores vivencias y los momentos más difíciles están atravesados por relaciones interpersonales que las marcaron y no las dejaron indiferentes.

Tacto pedagógico: cuidado de las relaciones
 

 

“Tiene una forma especial de tratarme, con cariño, está ahí. Te escucha, te hace caso, te hace sentir que te escucha”.

Mujer atendida

 

 

 

Se apunta a la actitud de los/las profesionales como herramienta de trabajo determinante en los resultados de la intervención: la escucha, la comprensión, la confianza o el respeto. Podríamos hablar de un cierto tacto pedagógico que atraviesa la práctica y que se expresa en un interés por la historia, las inquietudes y los deseos de la mujer (Van Manem, 1998 y 2004). Se aprecia un interés en comprender los diferentes estados emocionales, miedos y dudas que puede sentir una mujer víctima de trata. No hay fórmulas en intervención socioeducativa, pero cuidar los detalles y ser sensibles a los pasos que dan las mujeres permite comprender que no son solo víctimas, sino mujeres con diferentes recorridos y sueños. La llegada al Proyecto suele ser un momento de tensión: el miedo a lo desconocido y la necesidad de confiar tras una historia de cosificación, engaño y decepción, no siempre resulta fácil. Escuchar atentamente, respetar los silencios y no anticiparse son elementos valorados tanto por las mujeres como por los equipos en la práctica pedagógica.

Mónica Gijón
Investigadora y consultora externa en pedagogía y educación social.  
Universidad de Barcelona

Revisión editorial: Maite Barrera

Bibliografía

GIJÓN, M. SEGUÍ, V. (2012) Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento. Madrid, Proyecto Esperanza y Proyecto Sicar cat.
GIJÓN, M., “Mujeres e inclusiones: micropedagogías y educación en valores” en GOIOCOECHEA, M., y CLAVO, J., (2012) Mujeres que miran a mujeres: la comunidad pakistaní. La Rioja, Universidad de La Rioja.
NUSSBAUM, M. (2012) Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona, Paidós.
RICOEUR, P. (2005) Caminos del reconocimiento. Madrid, Trotta.
PUIG, J. (coord.) (2012) Cultura moral. Barcelona, Graó.
VAN MANEN, M. (1998) El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica. Barcelona, Paidós.
VAN MANEN, M. (2004) El tono en la enseñanza. Barcelona, Paidós.


¹Durante el año 2012 hemos realizado un análisis cualitativo a partir de entrevistas y grupos de discusión con profesionales y mujeres atendidas en los últimos cinco años, que se ha sistematizado en el documento “Aproximación a una pedagogía de la acogida y el reconocimiento”. En dicho artículo se presentan la metodología y las conclusiones del trabajo. Está disponible en http://sicarcat.wordpress.com/2012/10/01/materiales-de-la-jornada-iia-evaluacion-de-impacto/

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La víctima y los procesos de victimización http://voces.proyectoesperanza.org/la-victima-y-los-procesos-de-victimizacion/ http://voces.proyectoesperanza.org/la-victima-y-los-procesos-de-victimizacion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:26 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=361 Profª Drª Myriam Herrera Moreno
Profª TU de Derecho penal
Universidad de Sevilla

Acercarse al mundo personal de la víctima es un ejercicio de valentía, sea en el nivel analítico, sea en el asistencial. Supone asomarse al foso de los propios miedos, riesgos y debilidades para empatizar con el perdedor.

Un rechazo innato hacia quienes son “recordatorios vitales de nuestra propia vulnerabilidad” quizá explique, en parte, que hayamos debido de progresar no poco en los procesos de civilización para que los estudios, las normativas y movimientos sociales victimológicos se hayan intensificado hasta el inédito nivel que hoy alcanzan. Como unidad científica, la víctima ha dejado de ser una “cenicienta disciplinar” para auparse a un genuino predominio extensivo. Es precisamente esa entusiasta movilización mutidisciplinar la que hoy nos permite acercarnos, con el máximo rigor e información, al complejísimo mundo de las víctimas.  

Comenzamos así, a hablar de víctimas, victimarios, y procesos de victimización. El gran victimólogo Antonio Beristain advierte que ese giro terminológico tiene un enorme valor simbólico: se trata de hacer trascender que el preciso protagonismo científico reside en la víctima, en su plena y central humanidad. Además de esta dimensión simbólica, el protagonismo de la víctima nos conduce a logros objetivos propios en el terreno de la comprensión, prevención y asistencia.  

La víctima: Las claves conceptuales son las de adversidad, padecimiento e injusticia.

Existe, en primer lugar, una víctima social ligada a la exclusión y carencialidad. Las cuales sufren pobreza, desamparo, marginalidad cultural, y son el eslabón más frágil de la injusta cadena de la desigualdad humana.

Podemos hablar, en segundo lugar, de la víctima del delito. Esta víctima ha sido objeto de un abuso criminal, tipificado y admitido formalmente como injusticia en una legislación penal. El fundamento jurídico sobre el que irremisiblemente se basa la intervención penal es de carácter público, de sentido preventivo, en absoluto personalista ni victimal. Por ello, la acción victimológica va mucho más lejos que la muy limitada acción de la justicia punitiva.  

En último término, podemos hablar de víctimas de infortunios naturales o tecnológicos, como enfermedades, accidentes y catástrofes. No sin razón, Mendelssohn, pionero de la Victimología, incluía a estas víctimas, a todas las víctimas concebibles, refundidas en una única categoría de seres humanos dañados y, por ello, con problemáticas comunicables.

Sin embargo, la amplia visión mendelsohniana no triunfó en los primeros foros criminológicos, estimándose en exceso ambiciosa, difusa y, por ello, poco operativa.

En la Declaración sobre los principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delitos y de Abuso de Poder. Asamblea General de las Naciones Unidas, 1985, la víctima fue conceptuada, por vez primera en un documento internacional:

“Se entenderán por víctimas las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas y mentales o sufrimiento emocional, pérdida financiera, o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los estados miembros, incluido el abuso de poder. Se incluirá a los familiares o personas a su cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimización”.

En este referencial texto, identificamos a la víctima criminal (pero también a las víctimas de abuso de poder, incluso si no está reconocida en algún régimen autoritario) víctima individual o colectiva, (incluyéndose aquí a las víctimas de crímenes contra la comunidad internacional, delitos de lesa humanidad, víctimas de genocidio, violaciones de guerra y trata de seres humanos, reclutamiento de niños-soldado etc); a víctimas perjudicadas civiles, aunque no hayan sido objeto inmediato del delito (con plena significación procesal) y víctimas indirectas (los familiares de la víctima, que la superviven o acompañan en el sufrimiento); en último término, a la llamada, en Victimología, víctima buena samaritana, es decir, a aquella que sufre victimización cuando acude en legítimo auxilio defensivo de otra víctima en grave peligro.

 

 

 

Niveles de victimización. La victimización se califica según tres niveles de impacto:

  • Victimización Primaria: la sufrida por la víctima a consecuencia de la originaria agresión o injusticia  criminal. Estudiamos aquí entre otros factores:
    • La interacción víctima-victimario, la “pareja penal”, y sus relaciones de complementariedad, las relaciones de poder, la actitud de la víctima, la retroalimentación o escalada de las situaciones victimizantes, el impacto de los llamados ciclos de victimización.
    • Identificación y evaluación de factores de riesgo y desamparo victimal. Hablaremos, así, de vulnerabilidad personal (referida a riesgos individuales psico-bio-sociales, así: la falta de habilidades sociales, la diferencia cultural, el analfabetismo, la inmadurez o la minusvalía), vulnerabilidad relacional (debida a un acentuado diferencial de poder) o vulnerabilidad contextual (es un contexto victimógeno el factor de desamparo).
    • En los últimos estudios se identifican carreras de victimización. En estas vidas poli-victimizadas (Finkelhor) la acumulación de adversidades genera auténticas escaladas de abuso e injusticia.  
  • Victimización Secundaria: victimización añadida, subsecuente a la primaria, que padece la víctima normalmente al ser estigmatizada, culpada o rechazada en contacto con las instituciones (policía, operadores jurídicos, asistentes) o con el marco social de reacción (medios de comunicación, comunidad, entorno de la víctima). Aquí la víctima sufre fundamentalmente por dos factores:
    • Porque es instrumentalizada al cumplimento de otros fines que transcienden su humanidad (la enloquecedora lógica judicial, la no menos utilitaria lógica de las audiencias en pos de la víctima noticiable).
    • Porque se activan mecanismos soterrados de inculpación y rechazo social: la víctima comporta el valor simbólico de recordarnos nuestra propia fragilidad; si la culpa reside en ella (su actitud fue reprochable, ella se lo buscó), puede neutralizarse la percepción de amenaza personal, como bien lo estudiara Lerner. En ocasiones, la excusa viene servida por la condición o conducta no convencional de la víctima: si esta no se adecua a unos patrones de idealidad (Christie) será fácil condenarla y estigmatizarla. Es el caso de víctimas toxicómanas, prostitutas, de culturas que nos resultan ajenas, etc.
  • Por último, hablaremos de victimización terciaria, que ha sido relacionada con tres temáticas distintas:
    • La victimización del penado, objeto de excesos punitivos y erosión prisionalizadora.
    • La que se sufre de modo vicarial o indirecto (mediante imágenes televisivas o cuando se es testigo de una victimización violenta).
    • La que sufre la víctima al construir obsesivamente su identidad en torno a la victimización. Este aspecto es de extremarelevancia para los asistentes de víctimas, cuya delicada labor es orientar a la “desvictimización”, o mejor aún, a una constructiva “reinserción social de la víctima” (García Pablos de Molina). Ahora bien, se trata de un proceso gradual que en absoluto debe convertirse en un procedimiento formulario y maquinal donde haya de satisfacerse la forzada obligación de “dejar de ser víctima”. Este proceso asistencial debe generar resiliencia (capacidad y fuerza restauradora) y debe contribuir a la potenciación (“empoderamiento”) de la víctima para que trascienda de un posible nivel de desamparo.    

En esa labor no solo debe estar comprometida la asistencia, sino, ciertamente, la sociedad al completo. Por eso es tan relevante la tarea de prevención victimal:

  • Prevención victimal primaria: estrategias de sensibilización y toma de conciencia social, dirigidas a la población en general. Son vitales, pero su uso debe ser cauteloso para que no se genere alarma cívica.
  • Prevención victimal secundaria: dirigida a personas que portan factores de vulnerabilidad. La idea es intervenir con estas víctimas potenciales para reforzarlas, informarlas y facilitarles capacidades de afrontamiento específico. También esta tarea esmuy comprometida, porque su abuso puede llevar a que la persona se sienta reprochada, estigmatizada por característicasde riesgo que ella no controla.
  • Prevención victimal terciaria: alguien que ha sido victimizado puede ver incrementado el riesgo de volver a sufrir una victimización de la misma naturaleza. Muchos factores contribuyen a ello, pero destaca la explicación de la llamada victimización-potenciadora (Tseloni, Pease et al). Si las circunstancias se mantienen, el infractor tiene motivos adicionales para reincidir con la misma víctima cuyas carencias conoce y con la que su plan ya tuvo éxito. Las estrategias terciarias impiden la re-victimización, proporcionando ostensibles instrumentos de renovación personal y situacional, de modo que el victimario capte los cambios y desista de un nuevo intento.

 

Es mucho lo que queda por andar y lo que podemos aportar a las víctimas, pero mucho más es lo que ellas nos ofrecen: la profunda humanización, la recuperación del sentido social de una comunidad que, abismada en sus asuntos, como nos recordara Beristain, pasa de largo, como aquel fariseo en la victimológica parábola del Buen Samaritano.

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Resiliencia, crecimiento postraumático y personalidad resistente http://voces.proyectoesperanza.org/resiliencia-crecimiento-postraumatico-y-personalidad-resistente/ http://voces.proyectoesperanza.org/resiliencia-crecimiento-postraumatico-y-personalidad-resistente/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:04 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=439 Elena García Carrasco
Psicóloga y Especialista en Género

“No hay herida que no sea recuperable”
Boris Cyrulnik

Durante décadas el pensamiento hegemónico dominante en el ámbito de la Psicología ha venido considerando que las respuestas naturales de los seres humanos ante la experiencia de situaciones adversas o traumáticas (desde la pérdida de un ser querido, la vivencia de catástrofes naturales, por ejemplo, hasta la tortura, la violencia de género y la trata de seres humanos en particular) se traducían inevitablemente en signos de estrés postraumático o sufrimiento, infravalorando la capacidad natural de las personas para afrontar este tipo de situaciones, además de homogeneizar y normalizar un tipo de respuesta determinada. Revisiones posteriores de estudios realizados sobre la exposición de personas a situaciones violentas o amenazantes para la vida, revelaron que la gran mayoría de ellas no manifestaban psicopatología posterior, sino que la gran mayoría de los casos mostraban un perfil de funcionamiento saludable que sugería una trayectoria resiliente. Así, frente a la asunción de una respuesta natural negativa tras la experiencia traumática, la resiliencia, es decir, la capacidad de resistir y rehacerse, de crecer ante la adversidad, fue considerada como un “estado patológico o algo extraño que aparece en personas excepcionalmente sanas”1

Sin embargo, la resiliencia, más allá de lo que en un primer momento pudiera parecer, es una capacidad inherente al ser humano y por tanto universal; es dinámica, pues no siempre se manifiesta o aparece de la misma forma a lo largo del desarrollo evolutivo y, por tanto, no es absoluta ni se adquiere una vez para siempre, sino que es un proceso que se construye en constante interacción entre el sujeto y el entorno y que puede manifestarse de muy diferentes formas en función del contexto sociocultural, sin olvidar el peso que desempeñan los estereotipos y las desigualdades de género. A día de hoy encontramos en la literatura un gran número de definiciones sobre la resiliencia, las cuales parecen compartir una serie de características definitorias de la misma:

  1. Es un proceso, y por tanto, se puede enseñar y en consecuencia aprender.
  2. Es un producto resultado de la interacción sujeto-entorno (familia, comunidad, estado, etc.).
  3. Comprende habilidades o capacidades para enfrentarse de manera adecuada (según la realidad cultural) a las situaciones adversas.

Estas características conducen inevitablemente a la formulación de las siguientes preguntas: ¿cuáles son los factores o mecanismos de protección internos y externos que actuarían como amortiguadores del posible daño psicológico tras la experiencia traumática? y, por otro lado, ¿cuáles son las estrategias para promover la resiliencia? La respuesta a la primera de ellas viene de la mano de Wolin y Wolin, quienes plantean una serie de factores de protección internos denominados Pilares de la Resiliencia2:

Introspección: Capacidad de preguntarse a sí mismo/a y darse una respuesta honesta.
Independencia: Capacidad de mantener distancia emocional y física sin caer en el aislamiento. Saber fijar límites entre uno/a
mismo/a y el entorno.
Capacidad de relacionarse: Habilidad para establecer relaciones interpersonales incluyendo relaciones íntimas y equilibrar
la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros/as.
Iniciativa: Gusto de exigirse y ponerse a prueba en tareas cada vez más exigentes.
Humor: Encontrar lo cómico en la propia tragedia.
Creatividad: Capacidad de crear orden, belleza y finalidad a partir del caos y el desorden.
Moralidad: Extender el deseo personal de bienestar a toda la humanidad y capacidad de comprometerse con valores.

Por otro lado, factores de protección externos o ambientales3 serían la familia, el colegio, la comunidad, etc. y se caracterizarían
por: fomentar vínculos estrechos entre las personas, valorar y promover la educación, establecer normas y leyes de conducta, brindar acceso a los recursos para satisfacer las necesidades básicas (salud, educación, vivienda, trabajo, etc.), alentar la actitud de compartir responsabilidades, prestar servicio a otros/as y facilitar “la ayuda requerida”, apreciar los talentos de las personas, fomentar el desarrollo de valores prosociales (ej: altruismo) y estrategias de convivencia, entre otros.

La segunda de las preguntas, relativa a cómo promover la resiliencia, viene de la mano de Milstein y Henderson quienes desarrollaron un modelo de seis pasos conocido como la Rueda de la Resiliencia4 que establece una serie de estrategias orientadas a la potenciación de fortalezas y otras para la reducción de riesgos. Entre las primeras estarían el brindar afecto y apoyo, establecer y transmitir expectativas elevadas y brindar oportunidades de participación significativa. En relación a las segundas, hablaríamos de establecer vínculos prosociales, fijar límites (establecimiento de normas, por ejemplo) y enseñar habilidades para la vida.

Uno de los conceptos íntimamente relacionado con el de resiliencia es el de  crecimiento postraumático o aprendizaje a través del proceso de lucha5. Son los psicólogos Calhoun y Tedeschi quienes lo definen como “el cambio positivo que un individuo experimenta como resultado del proceso de lucha que emprende a partir de la vivencia del suceso traumático” y que “le lleva a una situación mejor a la que se encontraba antes de ocurrir el suceso”, es decir, observaron que muchas personas extraían un aprendizaje y crecimiento personal de la vivencia de una situación traumática y que esto se reflejaba en cinco dominios o ámbitos6 :

  1. incremento en la apreciación del valor de la vida
  2. sentido de que la vida brinda nuevas posibilidades
  3. incremento de la fortaleza personal
  4. fortalecimiento de las relaciones personales, especialmente con las personas más cercanas
  5. cambios espirituales positivos.

Es obvio y lógico pensar que no todas las personas van a responder, durante y tras la experiencia de un suceso traumático, atendiendo a patrones de conducta (cognitiva, fisiológica y motora) similares, sin embargo, existe un tipo de personalidad, la denominada personalidad resistente (hardiness), que parecería estar particularmente protegida frente a situaciones traumáticas o estresantes y que además, estas situaciones podrían suponerle oportunidades de crecimiento. Este tipo de personas se caracterizan por tener un alto grado de compromiso con lo que hacen a nivel personal y profesional, además de mostrarse más optimistas a la hora de afrontar situaciones amenazantes; muestran un elevado  control sobre las situaciones que les rodean y en su capacidad para influir en ellas, y por último, consideran que la vida es también cuestión de suerte. Por tanto, “estas personas disponen de estrategias de afrontamiento que les permitirían sentirse menos desafiadas por el trauma, y postulamos que la lucha contra el trauma es el elemento crucial para el crecimiento postraumático”7.

1 Bonanno, G.,Loss. Trauma and human resilience. Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events. American Psychology, Vol. 59, No.1, 2004, pp. 20-28, pp.20.

2 Wolin y Wolin, 1999 en Villalba, C. El enfoque de resiliencia en trabajo social. Universidad Pablo Olvide, 2004, pp.8.

3 Camargo, M. La aplicabilidad del enfoque Resiliencia en la Escuela. Universidad Complutense de Madrid.

4 Milstein y Henderson, 2003 en Barranco, C. Trabajo social, calidad de vida y estrategias resilientes. Portularia Vol. IX, No. 2, 2009, pp 133-145.

5 Conviene aclarar que en el estudio de la resiliencia y el crecimiento postraumático coexisten dos corrientes principales: norteamericana y francesa. Para la primera ambos conceptos son independientes, mientras que para la segunda la resiliencia no es solo la capacidad de salir indemne de una experiencia traumática, sino también la capacidad de aprender y mejorar ante la experiencia de una situación traumática.

6 Calhoun, L.G., Tedeschi, R. Beyond recovery from trauma: implications for clinical practice and research. Journal of Social Issues, Vol. 54, No.2, 1998, pp.357-371, pp.358.

7 Calhoun, L.G., Tedeschi, R. Posttraumatic growth conceptual foundations and empirical evidence. Psychological Inquiry, Vol. 15. No.1, 2004, pp.1-18, pp. 4.

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Las víctimas de Trata y el Retorno Voluntario http://voces.proyectoesperanza.org/las-victimas-de-trata-y-el-retorno-voluntario-2/ http://voces.proyectoesperanza.org/las-victimas-de-trata-y-el-retorno-voluntario-2/#comments Mon, 01 Nov 2010 10:26:01 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=32 Por: Carmen Peñalba. Directora OIM Madrid.

Aimura no se lo pensó mucho cuando le ofrecieron un trabajo estable y bien remunerado en un país extranjero; aunque le costaba terriblemente tener que separarse de sus pequeños, confiaba en poder ganar el suficiente dinero para que las vidas de ella y su familia pudieran cambiar. Sin embargo, todas sus ilusiones quedaron truncadas cuando al confiscarle el pasaporte le dejaron también sin derechos, libertades y sueños.

Aimura fue obligada a ejercer la prostitución pero cuando finalmente pudo ser liberada por las fuerzas de seguridad del estado y se sintió segura y protegida por una entidad especializada, manifestó su deseo de retornar a su país y reencontrarse con su familia.

La historia de Aimura es desgraciadamente demasiado común en todo el mundo y también en España, por ese motivo cuando en el año 2003 la OIM diseñó lo que sería el primer programa de retorno voluntario de inmigrantes en España, explicó la necesidad de poder incluir a las víctimas de trata entre los beneficiarios del programa cuando manifestaban su deseo de volver a sus países, ya que, hasta ese momento, el único mecanismo existente para dicho retorno era la deportación, lo cual suponía una revictimización de la víctima.

Desde ese año 2003 las víctimas de trata no sólo son beneficiarias de los programas de retorno voluntario de la OIM, sino que son consideradas colectivo prioritario de los mismos dada la extrema vulnerabilidad y sensibilidad de los casos, por lo que estos casos son tramitados con la mayor celeridad posible.

Los cauces por los que la OIM recibe las solicitudes de retorno voluntario de las víctimas son fundamentalmente dos: a través de las ONGs especializadas, como el Proyecto Esperanza, que tienen programas de atención integral y que nos derivan las solicitudes cuando la opción elegida es el retorno, y, directamente, desde la policía cuando las víctimas expresan su deseo de retorno directamente a las fuerzas de seguridad del estado.

En todos los casos la privacidad e intimidad de la víctima es prioritaria y desde la OIM se hacen todos los arreglos logísticosnecesarios para llevar a cabo los retornos: solicitud de documentación cuando es preciso, reserva de billete aéreo, interlocución con oficinas de la OIM en otros países cuando son necesarios transportes internos en los países de origen hasta el destino final. También las beneficiarias reciben una pequeña ayuda financiera para los primeros gastos tras el retorno.

Pero si la asistencia de las oficinas locales de la OIM es necesaria para trámites logísticos de trasporte, esta asistencia se vuelve fundamental en aquellos países en los que la OIM tiene programas de reintegración para víctimas de trata retornadas, ya que, en esos casos, se puede ofrecer la posibilidad de que, tras el retorno, se puedan acoger a dichos programas, los cuales suelen incluir alojamiento, atención médica y psicológica, formación y capacitación.

Hay que tener en cuenta que los retornos no siempre son fáciles, ya que se vuelve al mismo ambiente del que se partió y si en los lugares de origen no se fortalece su capacidad de reintegración, por ejemplo, mediante la capacitación para acceder a un trabajo con un salario digno, se corre el riesgo de que las víctimas vuelvan a caer en manos de redes de traficantes.

Por otro lado, si las personas retornadas se encuentran fortalecidas, tanto a nivel profesional como psicólogico, podrían llegar a convertirse en un elemento fundamental para la sensibilización en su lugar de origen. No hay que olvidar que, además de condicionantes económicos, la falta de información sobre la existencia de redes de traficantes, de los riesgos de una migración no reglada o del conocimiento de los cauces legales de migración, desemboca en la tragedia de miles de personas que anualmentese convierten en Víctimas de Trata de Seres Humanos.

Como consecuencia, si una prioridad es, y debe ser, atender integralmente a las víctimas de trata, ofreciéndoles también, si es su deseo, la posibilidad de retornar a sus países de origen, no debemos olvidar los siguientes aspectos fundamentales:

  • Los retornos deben realizarse en las mayores condiciones de seguridad posible.
  • Las personas retornadas deberían poder contar con programas integrales de asistencia y reintegración, los cuales deberían contemplar aspectos tan diversos pero necesarios como: alojamiento, asistencia médica, psicológica, legal, formación, capacitación.

Para mayor información sobre la asistencia en el Retorno Voluntario para Víctimas de Trata: iommadrid@iom.int

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