Revista Voces contra la Trata de Mujeres | Proyecto ESPERANZA Adoratrices » Con voz propia http://voces.proyectoesperanza.org Revista especializada sobre Trata de Personas y Derechos Humanos Tue, 22 Apr 2014 10:17:28 +0000 es-ES hourly 1 http://wordpress.org/?v=3.6.1 Claves para la Protección y la Coherencia http://voces.proyectoesperanza.org/claves-para-la-proteccion-y-la-coherencia/ http://voces.proyectoesperanza.org/claves-para-la-proteccion-y-la-coherencia/#comments Tue, 08 Apr 2014 11:10:45 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=1513 Como veremos en el testimonio, en ocasiones, las mujeres se ven forzadas a usar documentación falsa,  ya sea por parte de las redes de trata o para huir de su situación. Por este motivo, una víctima de trata que se haya visto obligada a cometer infracciones o delitos como consecuencia de la situación de explotación no se le deben exigir responsabilidades.

Las redes obligan a veces a utilizar los mecanismos de protección de forma fraudulenta en su beneficio

Ella (la tratante) me dijo qué tengo que hacer y decir para legalizarme,  para pedir asilo. Me marcaba lo que yo tenía de contar porque es posible que yo voy a decir otra cosa que ella no quería, y empezar a decir que mira, ella es… Yo sabía que asilo era para pedir documentación, pero antes de venir de mi país no sabía la importancia de tener permiso de residencia.

Suplantación de la identidad dentro de la situación de trata

Cuando ella y el abogado estaban procesándolo para conseguir la cédula, ella (la tratante) me mandó a Portugal. Pero para pasar en avión ese documento no vale, y una persona que tiene asilo no puede tener pasaporte tampoco, entonces ella me dio el documento de otra chica, fui con la documentación de otra chica.

 Pago de la “deuda”

 Aunque no me gustaba y tampoco lo quería, ni estaba de acuerdo, le pagué todo lo que ella quería, lo hice para que haya paz… Cuando acabé de pagar mi deuda me escapé. Tenía confianza de que ya le he pagado todo lo que ella quería, pero, de todas formas, hemos tenido problemas porque me he dado cuenta que me está explotando demasiado… porque ella ahora quería más de lo que me había dicho en un principio. Tuve un encuentro con la señora, y ahí vino la policía y les conté pero no… no, no me creyó el policía. He intentado hundirla pero parece que en esta época en Portugal no había esta ley, porque fui en 2008 a Delegación a denunciarla pero no me quisieron hacer caso.

Huir de la trata

Estaba ahí en Portugal y vi que no era la vida que yo quería, entonces decidí ir a Holanda con un amigo que me ayudó. Me fui de España y Portugal porque no me sentía segura, segura. Estaba perdida porque no conozco a nadie. Siempre he buscado un hombro para apoyarme, pero es sólo cuando he llegado aquí otra vez que lo he conseguido.
Fui a Holanda en avión. Allí estuve 9 meses hasta que me quedé sin trabajo y el poco ahorro que tenía estaba acabándose.

Las diferentes leyes europeas (asilo, control de la inmigración, etc.) pueden entrar en contradicción con los principios de protección de las personas que son víctimas de un delito de trata con fines de explotación. Un ejemplo de esto es el Convenio de Dublín, que conlleva que la persona será “devuelta” por un país europeo al país por el que entró en la Unión Europea. La aplicación de este Convenio implica, en el caso de las víctimas de trata que viajan a otro país de Europa, que serán trasladadas al país de la Unión donde fueron explotadas, sin ser identificadas como víctimas, sin hacer una valoración del riesgo ni de su situación social y sin ofrecerles por parte del Estado ningún apoyo especializado.

En esta época vivía con unas chicas portuguesas que tenían un hermano en Londres. Entonces decidí hacer el viaje con documento de alguien para poder viajar. Para eso tienes que pasar a Francia. Entonces, ahí fue cuando controlaron y vieron que no era mío el pasaporte. Entonces me interrogaron y les interrogaron a mis amigos porque creían que era un caso de tráfico, que me estaban explotando… Luego compararon mi declaración con la de ellos. Ellos decidieron decir la verdad y les dejaron ir porque son ciudadanas europeas, tenían sus pasaportes. A mí… he quedado ahí 7 días.
Entonces fui al tribunal a contar mi historia al juez y pedir asilo. Esta vez de verdad, ¿entiendes? Hacerles tener en cuenta que estoy huyendo de alguien. Que miren si ellos me pueden refugiar en Francia, que me quedaría porque no quiero volver a Portugal, ni a España porque no sé dónde irme… entonces el policía me dijo que la ley europea primero dice que se debe ir donde la persona está asilada, porque ya tenían mis huellas en España y, cuando me cogieron, ya aparece directamente mi cara, y me dijo que ya que tengo asilo en España que no me pueden coger, que sólo me pueden considerar cuando España ya no me quiere.
Yo en Francia conté lo que me había pasado en España y Portugal pero ahora el caso no era esto. El caso era que he cometido un delito porque iba a cruzar a Inglaterra sin documentos… entonces esto era el caso. Querían tratar el presente, entonces yo les he contado: mira lo he hecho por esto y por esto, estoy intentando ir a Londres para intentar una vida mejor porque me estoy escapando de alguien, pero ellos no me pueden refugiar así… tienen que ponerme en contacto con España. Luego me llevaron a un centro de detención, de internamiento, donde ponen a la gente que van a devolver a su país o a otro sitio.
En ese momento me sentía fatal, estaba muy asustada y deprimida.

Ejemplo de buenas prácticas y coordinación entre las ONG

Estando en estos sitios hay gente… trabajadores sociales, que te informan de proyectos, de organizaciones que ayudan a la gente, como Cruz Roja y como la Orden de Malta. Entonces cuando estaba en este centro vinieron a hablar conmigo, les conté lo que he pasado, lo que quería…, y me explicaron que ellos están seguros de que no me van a devolver a mi país, porque yo tenía miedo de volver a mi país. Entonces ellos también intentan tener informaciones de cada quién, del proceso y tal… Si hay esperanza ellos te ayudan. Me dijeron que no me preocupara que me van a devolver a España, que ellos van a buscar informaciones, que ellos me ayudan. Me dijeron que hay un proyecto llamado Proyecto Esperanza que acogen mujeres víctima de violencia y las ayudan, y me preguntaban si estaba interesada y yo les dije que sí. Ahí mandaron mis informaciones a vosotros.
Estuve en total 17 días, yo creo que en prisión era una semana y el tiempo restante en el Centro de Internamiento.
Las personas de la Orden de Malta me trataron bien, fueron amables. Me explicaban que era el Proyecto Esperanza, pero en ese momento me daba igual, me explicaban y tal, pero yo… cualquier cosa. Entonces, cuando llegué a España llegó una señora de Cruz Roja que habló conmigo y me explicó todo, y me dijo que de Proyecto Esperanza me iban a venir a recoger. Yo he llegado y era más de lo que imaginaba.

Mujer de Nigeria

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/claves-para-la-proteccion-y-la-coherencia/feed/ 0
Ser escuchada, entendida y apoyada http://voces.proyectoesperanza.org/ser-escuchada-entendida-y-apoyada/ http://voces.proyectoesperanza.org/ser-escuchada-entendida-y-apoyada/#comments Mon, 18 Feb 2013 10:52:36 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=976 Escuchar las necesidades que nos manifiestan las mujeres es una oportunidad para crecer como ONG, mejorar nuestra atención y conocer hacia dónde debemos dirigir nuestro trabajo. Las mujeres hablan de necesidades tan básicas como esenciales, reclaman la normalización de sus vidas, poder tomar sus propias decisiones, avanzar en autonomía, trazar sus objetivos para restablecer la confianza en sus capacidades y en sí mismas y ser respetadas para recuperar la fe en las personas que les rodean. Ellas expresan lo que valoran en la intervención y nos marcan la estela que debemos seguir.

Normalización de tu vida

 

 

A mi el Proyecto me ha servido para se más fuerte, para luchar por lo que quiero y no tener miedo a nada"

Mujer nigeriana

“Conseguí una vida normal, una vida independiente”

Mujer nigeriana

 

Libertad para decidir

“Yo cuando vine aquí, la verdad hacía lo que los demás querían. En la casa, sentí que me dieron la opción a decidir, sobre lo que fuera. Y la verdad me gustó  Bueno, cuando te han machacado mucho, eso es importante”

  Mujer brasileña

“Si aprendí cada paso, poco a poco, aprendía a ser más independiente… aprendí de otros países, de otra gente que no son todos los países iguales… ha valido la pena”

Mujer moldava

Los primeros pasos hacia la autonomía

 

"Este primer año es lo que mejor que me ha pasado aquí porque se sufre mucho, se echa de menos… y tu sabes que si te pasa algo malo en la calle tu tienes una casa, un sitio donde volver… no tienes responsabilidades de una casa, te enseñan a ahorrar, tienes todo tu tiempo pues para adaptarte y no luchar por tu sobrevivencia”

Mujer brasileña

 

“No me han dejado desamparada, yo siempre he tenido amparo… aún después de salir de aquí cuando me ha tocado renovar la tarjeta por primera vez, o cuando me ha tocado intentar buscar trabajo… yo sabía que podía estar ahí”

Mujer brasileña

Recuperar la confianza en sí mismas

“A día de hoy, si me pongo a pensar cómo era antes… no estaría aquí. Han sacado todo lo bueno que yo tenía. Bueno, la verdad es que los demás me lo habían ido metiendo para adentro”

Mujer polaca

 

“Estoy muy contenta de haberme superado a mí misma… y estoy orgullosa también de mí. No sé, es como cuando tú te dices algo, vas a por eso y lo logras”

Mujer moldava

 

 “Yo siento que voy a estar bien, sale lo que sale voy a estar bien”

Mujer nigeriana

 

 

Ser respetadas para recuperar la fe en las personas que les rodean

“Tiene una forma especial de tratarme, con cariño, está ahí. Te escucha, te hace caso, te hace sentir que te escucha”.

Mujer nigeriana

“Yo me he sentido aquí como familia, esto segunda familia me ayuda a salir adelante”

Mujer moldava

“Éramos todas iguales y de diferentes colores”

Mujer ucraniana

“Porque te aconsejan cuando yo estuve nerviosa, cuando yo estuve mal… voy a la oficina y hablo con vosotros y me escuchan y  me dicen cosas, a veces cuando… me hacen reír cuando estoy triste, y cuando estoy llorando me dicen cosas que me dan ganas de luchar no, siempre estáis ahí para ayudarme a luchar por lo que quiero. Y eso para mí lo veo algo muy importante”

Mujer nigeriana

Revisión editorial: Maite Barrera
 

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/ser-escuchada-entendida-y-apoyada/feed/ 0
Relatos para la reflexión II http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion-2/ http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion-2/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:45 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=391 No es fácil dejar atrás la experiencia traumática cuando tienes que enfrentarte a las miradas, interrogatorios, cuestionamientos y, en ocasiones, crueldad de los que te rodean.

Desde el Proyecto ESPERANZA queremos ofrecer estos testimonios con el fin de reconocer el valor, fortaleza y lucha que constituye la vida de estas mujeres.

Una ayuda condicionada

Cuando yo terminé de contar a la policía lo que me pasó, me dijeron: mira te puedes quedar aquí en España, que nosotros te vamos ayudar, pero tú tienes que ayudarnos a nosotros también para que encontremos a la mujer, porque muchas personas sufren, muchas chicas sufren esta situación. Si nos ayudas a encontrar a la mujer tú te quedas aquí.

Revictimización

Tardaron 13 días en coger a la mujer, la policía me decía que necesitaban más información para poder demostrar que es la mujer que me había engañado y me había mandado a la calle, y yo digo ¿qué colaboración quieren si yo les había dicho lo que me había pasado? Pienso que la policía no me creyó, la persona que me había creído era la Fiscal. Me sentía mal, muy mal,  ellos sabían muy bien que lo que estaba diciendo era verdad. Sí, porque después de la denuncia y la investigación han cogido a la mujer haciendo otra vez lo mismo.

El miedo y la desprotección

Yo tenía el 100% de confianza en la policía y me sentía segura, pero esto bajó cuando ella se escapó y se fue fuera de España. Yo me pregunto ¿cómo se pudo escapar sin que se dieran cuenta? ¿con qué documentación si la policía se la había quitado? Me sentí muy mal, porque si estuviera dentro de España en la cárcel no pasaría nada, pero si está fuera, y encima en África, me preocupa lo que me puede hacer si la policía me pilla sin papeles y me manda a África. Le tengo miedo, tengo miedo de que me pueda matar. Tengo miedo de lo que le puede hacer a mi familia. Yo no puedo volver a mi país relajada. Estoy muy bien aquí, en Europa, pero a veces estoy confundida porque sé que puede entrar sin que la policía se dé cuenta.

Sé que me puede pasar algo en cualquier momento. Si se escapó de aquí, puede volver a entrar. Yo no tengo seguridad en ningún lado, ni aquí, ni en África. Cuando yo tengo que salir de casa tomo muchas precauciones. A veces pienso que no quiero pasar todo mi tiempo pensando en esa maldita.

Victimización secundaria

Cada vez que la policía en la calle me pide la documentación no me gusta, es un momento muy malo porque me toca contar y decir que soy un testigo protegido, y te preguntan ¿por qué? ¿qué te pasó? A veces miran la hoja de residencia y me preguntan ¿por qué te han dado la residencia por colaborar con la policía? y tienes que contar toda tu historia, que soy una chica traficada, que me engañaron…

Cuando terminas de hablar con la policía no te vas sonriendo, te vas muy mal. A veces, incluso cuando no te paran pero tú los ves, piensas: ahora me va a tocar contar todo otra vez, hablar más. Lo que quieres es olvidar y tienes que repasarlo cada día.

Futuro frustado

Salí del colegio, estaba con mi padre y con mi madre, quería estudiar en España, y luego me encontré con otra vida, un cambio. Pensaba en qué iba a hacer ahora, que no podía estudiar ni nada, pensaba muchas cosas. Veo mi futuro con esperanza, con alegría no, porque yo no sé qué me puede pasar mañana. Tengo una vida muy diferente que los demás, porque cuando tienes un problema así con alguien, te toca morir en cualquier momento. Esto no es un problema simple, es un problema muy grande con ella, con la mujer.

Veo mi futuro con esperanza, con alegría no, porque yo no sé qué me puede pasar mañana. Tengo una vida muy diferente que los demás, porque cuando tienes un problema así con alguien, te toca morir en cualquier momento. Esto no es un problema simple, es un problema muy grande con ella, con la mujer.

Mujer camerunesa

 

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion-2/feed/ 0
Relatos para la reflexión I http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion/ http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:37 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=386 No es fácil dejar atrás la experiencia traumática cuando tienes que enfrentarte a las miradas, interrogatorios, cuestionamientos y, en ocasiones, crueldad de los que te rodean.

Desde el Proyecto ESPERANZA queremos ofrecer estos testimonios con el fin de reconocer el valor, fortaleza y lucha que constituye la vida de estas mujeres.

La lucha contra la estigmatización

Cuando salí de la situación tenía 16 años. La primera persona con la que hablé fue un policía. Le pedí ayuda, él me entendió y se ofreció a ayudarme. Por un lado, me sentía segura, pero por otro lado, con mucho miedo. Me sentí apoyada, comprendida y sabía que me iba a ayudar y que iba a empezar una nueva vida. Después de hablar con él, me ofreció ayuda pero me dijo que tenía
que denunciar, entonces me acompañó y puse la denuncia.

Tenía mucho, muchísimo miedo. La verdad es que no sabía si era bueno o si era malo lo que estaba haciendo, no sabía nada. El miedo no me dejaba pensar y me dejé llevar.

Me trataron muy bien, con mucho cariño. No he tenido ningún problema, me han apoyado. Me dijeron que lo mejor era que denunciara. Yo tenía miedo, estaba indecisa, no quería que el día de mañana me pasara algo a mí o a mi familia.

El lugar donde hice la declaración era lo más horrible que puede haber en este mundo para mí. Estaba en la calle. Estaba desnuda. Después me llevaron a una comisaría fuera de allí. El sitio estaba bien. Había varios agentes, estaba muy insegura, pensaba ¿dónde me he metido? ¿qué es lo que he hecho? Ellos me hablaban, yo ni me enteraba, me tuvieron que traer una traductora para que pudiera entender, comprender. Había muchas cosas que yo no entendía, a pesar de que estaba en una comisaría mis miedos estaban a flor de piel. Ellos estaban pendientes de mí por si me faltaba algo, por si necesitaba algo, pero mi cabeza estaba en lo que estaba.

He tenido que contar varias veces mi historia, no me acuerdo cuántas. Se lleva fatal contarlo tantas veces. Yo hubiese preferido enterrarlo y ya no volver a recordarlo ni volver a escuchar nada.

El proceso judicial no sé cómo terminó, ni quiero porque eso lo quiero dejar ahí zanjado. Prefiero estar como ahora y de lo otro no saber realmente nada porque me entra un trauma, me entra pánico. Es tener una fobia. No llegué a ir al juzgado, me da pánico.

La verdad es que aunque salgas de ahí siempre hay alguien que te reconoce. Te sientes mal porque las personas que te miran y hablan no saben lo que he pasado, lo que he sentido, lo que siento o lo que dejo de sentir. Es incómodo. Después de seis años hubo un chico de mi trabajo que me reconoció, frecuentaba el sitio donde estaba yo, y a lo largo de unos meses empezó a hablar, a contarlo. Los demás empezaron a mirar internet, a mirar cosas. Yo no sé si hay algo, yo no he visto nada mío. Pero yo sé que hay algo en la red, pero yo no lo encuentro.

La gente no lo entiende ni lo va a entender, porque yo tampoco estoy dispuesta a coger a cada uno de mis compañeros y contarle, vamos a ver ¿tú sabes de lo que te estás riendo? Es que no quiero contarlo y empezar otra vez. Yo lo que intento hacer es mi vida tranquila, un trabajo, mi trabajo, cuidarlo. Tengo a mi familia, si la gente se aburre, pues que haga otra cosa, pero que no se ría de las desgracias de los demás porque para ellos es algo divertido.

Ya está otra vez mi pasado, que en vez de dejarlo atrás lo que ellos me hacen es recordarlo con las indirectas, con las miradas, con los comentarios que hacen que se les escucha hablar. Si es que yo no les he hecho nada, yo los trato con cariño, incluso, a pesar de todo, siempre que les hablo, no les falto nunca el respeto, a pesar de saber lo que ellos hablan detrás de mí. Mi pasado es mi pasado, que lo dejen.

Mi pasado es ahora mismo mi presente y como siga así va a ser hasta mi futuro. Es que no puedes dar un paso adelante, estoy parada en el tiempo. Ahora mismo yo es que me veo mal, con lo que me está pasando me veo mal. Estoy bloqueada, no puedo avanzar. Me encuentro igual que antes, con miedo. Temo mucho que me puedan encontrar, que le pase algo a mi familia. Quiero que en un futuro mi pasado sea realmente pasado, que no sea presente. Quiero ser feliz. Ahora toca otra vez luchar para conseguir la felicidad. Sacaré las fuerzas de donde no las tengo.

Mujer rumana

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/relatos-para-la-reflexion/feed/ 0
Crecer a través de la adversidad http://voces.proyectoesperanza.org/crecer-a-traves-de-la-adversidad/ http://voces.proyectoesperanza.org/crecer-a-traves-de-la-adversidad/#comments Wed, 30 Nov 2011 09:30:23 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=456 Mirar el futuro con optimismo y esperanza a pesar de las experiencias traumáticas que han sufrido es una de las características de las mujeres supervivientes de la trata. Ofrecerles una relación de aceptación incondicional constituye la clave para favorecer sus procesos de crecimiento y desarrollo personal.

Seguir caminando

Después de todo lo que he vivido estoy bien, intento no recordar todo lo que ha pasado y me encuentro muy bien. He conseguido lo que quería, sé que soy libre y puedo hacer lo que me gusta y nadie me puede hacer daño y herir. Lo he conseguido luchando, intentando olvidar el pasado y vivir el presente, trabajar, hacer cosas que me gustan: estudiar, hablar con gente.

Yo me vine aquí para cambiar mi vida. Siempre sé lo que quiero, soy una persona que le gusta lograr lo que quiere y cuando tienes un sueño tienes que cumplirlo. Sentía que Dios me iba a proteger y no me iba a dejar en estos momentos y creía en mí y en todo lo que estaba haciendo. No me creo ni más fuerte ni más débil que nadie. Pero para mí, sí que soy fuerte, porque no muchas personas pueden salir así como he salido yo.

Soy responsable, paciente, que es muy importante tener paciencia en todo, en el trabajo, en casa, en todo lo que estás haciendo tienes que tener paciencia, si no tienes paciencia no llegas donde quieres. Creo que me ha ayudado ser buena con los demás y aceptar opiniones de los que quieren ayudarte, aceptar el trabajo como sea y dar todo el cariño y recibirlo.

Mi sueño era trabajar, empezar a tener dinero, comprarme lo que me gusta, estudiar, hacer muchas cosas que me gustan, ser libre. Y ahora con los papeles estoy más feliz.

Los papeles significan tener seguridad social, pagar como todo el mundo y cotizar, y si me hacen el permiso de residencia mejor. Y ser libre. Para mí la libertad es muy importante. Siento que estoy cumpliendo mis sueños. He aprendido de esta experiencia, he confiado en mucha gente y me he hecho tan fuerte que a veces no me lo puedo ni creer. También paciente, me veo muy tranquila, antes era más nerviosa, más preocupada, y ahora me encuentro muy tranquila. Por mi familia antes me preocupaba mucho y  ahora no, estoy muy tranquila, mi familia es mi familia y pienso mucho en ella. Pero ahora siempre soy yo la primera, no pensaba que lo iba a lograr, antes me costaba.

Me he sentido al lado de todas las personas del Proyecto, como en una segunda familia. He tenido mucho apoyo, mucho cariño. Me he sentido como en mi familia, no me sentía lejos de ella. Sé que soy buena y puedo entrar en el corazón de mucha gente. Yo siempre he sido así, buena, con buen corazón, solo que fui más impaciente, no tenía paciencia en todo, no creía tanto en mí, un poquito más insegura, ahora me siento muy segura, sé que puedo lograr lo que quiero.

Cuando se presentó el Proyecto sabía que me iba a ayudar, confiaba en esto, fui informada de todo. Sentí mi libertad y un sueño cumplido, sabía que con paciencia y con tiempo podía lograr lo que yo quería. Si necesito hablar con alguien, desahogarme, pienso en Proyecto ESPERANZA. Lo que más me ha ayudado del Proyecto ha sido el apoyo que necesitaba material y mental, no sé cómo decirlo de otra manera. El apoyo para mí fue muy importante para no perderme, en ese momento necesitaba este apoyo. No me dejaban, me daban ánimos, siempre conmigo, me ayudaban a dar un paso. Siempre como mi segunda familia.

Cuando viene una chica que necesita ayuda el Proyecto da todo lo posible para ayudarla. Salir de las cosas, no ser negativos con ella, ser siempre positivo para que pueda salir de los problemas que tiene y de las crisis de su vida y su pasado, que pueda lograr lo que quiere. Las personas del Proyecto me han hecho sentir como si hubiera nacido una segunda vez y empezar, me decían lo que hacía bien, lo que hacía mal. Me enseñaron muchas cosas, aprendí muchas cosas, cómo luchar, cómo salir. Sé que siempre, siempre, siempre, puedo contar con Proyecto ESPERANZA.Quiero dar las gracias por todo lo que han hecho por mí, soy muy feliz porque estoy aquí y tengo este apoyo.

Mujer moldava

Crecer con la experiencia

He aprendido muchísimo de todo lo que he vivido, porque he salido de casa de mis padres para aprender a vivir sola y trabajar en otro país. He crecido muchísimo. No soy como antes, porque antes cuando tenía un problema se lo iba a explicar a mi madre y a ver si encontraba una solución. Pero ahora cuando me pasa algo tengo que pensarlo yo misma, sola. Me he hecho más fuerte, soy más madura. He descubierto que puedo vivir sin mis padres, resolver mis problemas. Lo que más me gusta es que con todo lo que yo he vivido me voy a hacer una formación que era lo que más necesitaba, estudiar algo para no quedarme sin hacer nada. Porque si te quedas sin carrera, sin nada, de qué vas a trabajar. Soy una persona que cuando quiero conseguir una cosa hago lo posible para conseguirlo. Cuando yo quiero algo, tengo mucha paciencia.

Un entorno resiliente

Cuando llegué a la casa de emergencia me sentí escuchada, muy bien tratada y apoyada. Yo tengo confianza con la gente del Proyecto, yo le contaba todo. Cómo no voy a tener confianza si desde el primer día que llegué les conté mis problemas y ahora estoy feliz. Tengo confianza desde el primer día hasta ahora porque sé que nadie me va a hacer daño aquí y que nadie quiere que me pase algo malo. Yo sé que la gente de aquí me quiere y que lo que quieren es que salga adelante y vuelva a rehacer mi vida. Sé que si en algún momento necesito hablar con alguien puedo contar con el Proyecto. Me ha dado todo: seguridad, donde vivir, la comida, la salud. Todo lo que tengo aquí se lo debo al Proyecto. Me ha servido de orientación porque nadie te dice: tú tienes que aprender español, tú puedes hacer este curs Te ayudan a crecer, te educan de otra forma Es como una familia, con límites, con reglas, como con mi padre. Si yo no voy a llegar pronto tengo que enviarles un mensaje o darles un toque y me llaman. Si me pasa algo, me preguntan qué me pasa. Es como mi familia aquí.

Mujer camerunesa

Encontrar un sentido

La experiencia me ayudó a madurar, aunque muchas veces no se vea, la verdad es que sí. Soy muy responsable sobre todo con el trabajo y con mi familia. Me considero buena madre. Luchar por mi familia me da mucha fuerza, porque yo lo que quiero es que seamos felices, que no estemos mal. Antes, cuando no tenía familia, lo que me daba fuerza era construir lo que tengo ahora.

Nuestra misión: potenciar las fortalezas

Estar en el Proyecto, la verdad es que me ha ayudado mucho a superar los miedos poquito a poco, a empezar a relacionarme con más gente. Me han enseñado a buscar un trabajo, realizarme yo por mí misma como una chica madura. Proyecto ESPERANZA me ha ayudado mucho. Al principio yo tenía cierta desconfianza, pero después al ver las personas que hay y el trato que me han dado, he estado de maravilla. Me han ayudado a ver la vida de otra manera, me han enseñando el mundo que yo no conocía, me he sentido como en mi casa. Con mis compañeras he estado muy bien porque todas teníamos la misma experiencia y podíamos hablar y desahogarnos. Cuando nos encontrábamos en un momento en el que te daba un bajón lo compartías con las demás. Las personas del Proyecto me hacían sentir muy feliz sobre todo con el cariño, la comprensión, con el tiempo que nos dedicaban. Nos han enseñado muchas cosas sobre todo cuando te enseñan con cariño y lo hacen con el corazón.

Mujer rumana

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/crecer-a-traves-de-la-adversidad/feed/ 0
Dudas, miedos y expectativas frente al retorno http://voces.proyectoesperanza.org/dudas-miedos-y-expectativas-frente-al-retorno/ http://voces.proyectoesperanza.org/dudas-miedos-y-expectativas-frente-al-retorno/#comments Mon, 01 Nov 2010 11:06:15 +0000 voces http://voces.proyectoesperanza.org/?p=53 La situación de trata no se limita a nuestras fronteras, ni finaliza, en muchas ocasiones, al salir de la situación de explotación; la coacción y las amenazas que sufren las mujeres víctimas de este delito y sus familias pueden continuar en el país de origen durante un largo periodo de tiempo. Por este motivo es fundamental el compromiso y la coordinación efectiva con los organismos e instituciones, así como con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de los países de origen para que se lleve a cabo un retorno voluntario, seguro y asistido.

Retorno frustrado

Volví a mi país por temor a que las personas que me trajeron le hicieran algo a mi niño y que se metieran con mi familia. Más que todo me llevó el temor, por eso me fui, por eso pedí que me deportaran, porque me daba miedo con mi niño. Había dinero de por medio y amenazas. Al irme de ese sitio y no localizarme, empezaron a preguntarles dónde estaba. Pero ellos tampoco sabían dónde estaba. No lo sabía ni yo.

Cuando llegué a España sentí una desilusión total, me quería morir, quería que la tierra se abriera y me tragara de una. Pensaba que venía al paraíso y llegué al infierno, y por eso decía: me voy, me voy.  En la casa de acogida no tenía peligro y en Madrid tampoco porque estaba lejos de donde me tenía esa gente. Me sentí segura, pero necesitaba irme para que mi hijo también estuviera seguro.

Sabía que si me iba a Colombia podía que me mataran. Sabía que podía pasar eso, era consciente porque Colombia no es el paraíso y no todo lo arreglan hablando ni con un juicio, sino que la manera de arreglar las cosas es quitarla de en medio; entonces sabía que corría riesgos, pero sin embargo, dije, yo lo corro, me voy y que pase lo que tenga que pasar pero por lo menos que yo esté allá.

El Proyecto ESPERANZA me brindó protección. En Colombia me puso en contacto con Sandra Classen, que trabajaba en la Fundación Esperanza. Ella fue a mi casa y estuvimos hablando. Luego estuve con unos policías que me estuvieron ayudando a mirar a ver qué iba a pasar. Con la policía siempre me veía fuera de mi casa, a una hora de distancia. No me fiaba ni de ellos, porque hay mucha corrupción y a lo mejor ellos eran de los mismos. Era una mafia muy grande. En Colombia recibí una amenaza, pero se lo dije a un amiguito que tenía. Él fue el que prácticamente me quitó de encima a esa gente allá en Colombia. Él me veía siempre encerrada, muy nerviosa, tenía tanto miedo que mi abuela tenía que llevar al niño a la guardería. Dijo que tenía que ponerle una solución y fue a hablar con este señor, el español, y entonces le dejó las cosas claras.

Mi vida era una paranoia las 24 horas todos los días. Si salía a la puerta de mi casa y sentía que venía una moto pensaba que venían a por mí. Cuando iba a la guardería a por el niño siempre hacía que él fuera delante de mí por si me venían a hacer algo que no le pasara nada a él. Era una paranoia total. Me aislé tanto que no tengo amistades en mi país, ni del colegio. Me aislé mucho porque sentía como vergüenza, ellos sabían que me iba a venir y sabían mis proyectos en España y entonces pensaba: cuando me vean me van a preguntar y yo qué voy a decir si a nadie le interesa lo que ha pasado más que a mí.

Cuando llegué a mi casa les conté todo a mi familia pasados cuatro días, porque yo llegué como si hubiese pasado años fuera de mi casa. Llegué a refugiarme con mi hijo. Ellos no sabían que llegaba. Llegué de noche y todo el mundo dormía y cuando me vieron mi madre fue la única que me preguntó qué me había pasado, y yo le dije que no quería hablar, que solamente me quería
acostar. Así pasaron cuatro días para poder hablar. Pensaba que me podía haber muerto allá y nadie iba a saber nada más de mí, ni mi hijo ni nadie. Mientras estuve en Colombia no tenía trabajo, empecé como voluntaria en una asociación que se llamaba “Volver a nacer”, de niños especiales. Mi abuela me ayudaba económicamente con mi niño y con todo, pero yo sabía que no podía seguir así. Me vine a Colombia con dos chicas más y a una de ellas, después de un año aquí, la mataron. Ella estaba amenazada por la misma mafia que yo, pero ella no tuvo suerte. Entonces fue peor, ahí fue cuando dije: me tengo que volver a ir de aquí. Dejaron que todo se calmara y la mataron. Pensé que no me podía quedar porque si dejaron que durmiera el oso un año… Ahí fue cuando yo dije que me volvía. Me ayudó un familiar a comprar el billete para España. Nunca denuncié porque sé lo que hay en Colombia, me cogen y me mata esa gente. Si hubiera tenido a mi hijo aquí, empiezo a abrir la boca. Por unos papeles no me iba a arriesgar tanto.

Colombiana


Toma de decisión A

Decidí quedarme en España por la amenaza que siento en mi país. Mis hijas están en Brasil. Quería yo estar con mis hijas ahora y todo. Fue un momento muy difícil quedarme aquí. ¿Quién no quiere estar al lado de sus hijos, de su familia? Porque yo prácticamente no tengo de nadie aquí, estoy sola. Mis hijas me necesitan allá. Están siendo amenazadas y todo. Si vuelvo, no sé qué va a pasar porque con las amenazas que ellas siempre me dicen, en España no te pasa nada porque tú estás seguro pero en Brasil no, en Brasil todo pasa conmigo, entonces ¿qué hago yo? ¿espero? espero a ver qué va a pasar y a ver si puedo estar con mis hijas.

En el país de origen B

Mis hijas también han tenido miedo, han sentido inseguridad porque no sé, yo creo que fui muy flaca. No he sido fuerte en el momento para hablar con ellas. Ellas siempre me preguntaban: mamá tú tienes una voz triste, por qué. No puedo contarles nada, entonces siempre decía que estaba echando de menos, que quería estar con ellas porque hace mucho tiempo que estoy lejos. Pero ellas siempre han sentido miedo. Me decían: mamá tengo miedo de no verla más. De las personas de allí también tenían miedo. Me decían: tengo miedo que pase algo con nosotras aquí. Siempre con mi madre fui más fuerte, porque mi madre está mayor; entonces no quería dar un disgusto a mi madre, intenté ser fuerte con ella. Creo yo, no sé, porque corazón de madre no se engaña, pero siempre intenté mantenerme fuerte, que estaba bien, que luego iba a volver… ella siempre creyó que yo estaba bien. No quiero dar un disgusto a mi madre.

¿Qué está pasando? C

Nunca conté a mi madre y a mis hijas lo que está pasando. Bueno, saben la amenaza, pero yo les digo que yo no le debo dinero a esa gente. Y me dicen mis hijas: mamá ¿por qué tú no pagas a esa gente y vuelves a casa? Pero no saben qué pasa. La verdad, la verdad ellas no saben por qué esa gente me amenaza tanto. La verdad es que no, no tengo valor para decir la verdad. Yo creo que sería más difícil ocultar si vuelvo allá. Porque esto es, si vuelvo ahora por ejemplo y me siguen amenazando, ya mi mamá diría: pero por qué, por qué está pasando eso, y yo tendría que contar algo pero creo que no tendría valor para contar la verdad. Decirle a mi mamá: no es que yo fui a trabajar de eso… y a mis hijas tampoco.

Efectos en el tiempo d

Hace un año y medio que estoy libre pero allá sigue igual. Tanto que hace un mes o dos, no me acuerdo, saqué a mis hijas de la ciudad. Sigue igual porque la gente siempre está buscando. Aquí me buscaron mucho. Y allá sigue igual. Entonces ahora no me planteo volver. Ahora no es un buen momento porque yo estoy segura que si vuelvo a Brasil algo malo me pasa entonces. Ahora mis hijas están con una tía de su papá porque ellas con su papá no pueden estar, porque su papá vive en la ciudad donde están siendo amenazadas y entonces allí ellas no pueden estar. Yo las saqué de allí a otra ciudad y así estoy si decido qué hacer: si las traigo a ellas o si me vuelvo allá más adelante, porque ahora no. No es posible por la inseguridad que yo tengo allá. Porque la verdad, la verdad es que la policía de Brasil no te protege. Si tú tienes dinero sí te sientes protegido, pero si no tienes dinero no estás protegido. Tal vez, creo que, en un futuro volver a Brasil, pero no a la misma ciudad, a otra ciudad. Donde esté ya tranquila y pueda estar con mis hijas, y segura.

Brasileña

 

]]>
http://voces.proyectoesperanza.org/dudas-miedos-y-expectativas-frente-al-retorno/feed/ 0